Egaña Beloqui, Eladio

Eladio Egaña Beloqui

Sacerdote (1879-1926)

Nacimiento: Irún, 8 de noviembre de 1879
Profesión religiosa: Sarrià, 8 de septiembre de 1896
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 28 de marzo de 1903
Defunción: Ronda, 26 de marzo de 1926

Nació el 8 de noviembre de 1879 en Irún (Guipúzcoa). De familia profundamente religiosa, dio pruebas desde sus primeros años de una sólida piedad.

Comenzó su contacto con los salesianos en la recién abierta casa de Santander, a la que se incorporó como aspirante en 1892. El 24 de mayo de 1893 inició el noviciado en Sarrià, donde emitió su profesión perpetua el 8 de septiembre de 1896.

A partir de entonces, su ministerio lo desarrollará en el triángulo: Utrera, Sevilla y Montilla.

En Utrera (1896-1905), compaginó sus estudios teológicos con las labores docentes. Fue ordenado el 28 de marzo de 1903 en Sevilla. Allí mismo desarrolló también el servicio de jefe de estudios.

En Sevilla (1906-1917), fue durante nueve años jefe de estudios y dos años director, aunque tuvo que interrumpir toda actividad durante el bienio 1907-1909 por enfermedad. En estos años, creció el número de alumnos, progresó el plan de estudios de los artesanos, instituyó la «Mutualidad Escolar Don Bosco» en las escuelas externas y mantuvo las publicaciones de la «Biblioteca Agraria Solariana», de gran influencia en el mundo agrícola.

Nombrado director de la casa de Montilla (1917-1923), dio un gran impulso al colegio. Tomó gran incremento el asociacionismo infantil y la devoción a María Auxiliadora y se consolidó aún más la Asociación de Antiguos Alumnos con el nombre de «Centro Don Bosco».

Al comenzar a resentirse de forma alarmante de su salud, fue obligado a tomarse un descanso en Ronda. En el curso 1923-1924, le enviaron una larga temporada a Marsella (Francia), pero sin relevarlo del cargo de director de las escuelas populares de Santa Teresa.

El 26 de marzo de 1926 falleció en Ronda, a los 46 años de edad.

Era un salesiano de salud débil y de sentimientos delicados, prudente, ilustrado y gran escritor popular.

Sus dos grandes obras contribuyeron muy fuertemente a difundir el conocimiento de la Congregación en España y en toda el área de habla hispana: en 1904 publicó la Nueva vida del Venerable Don Juan Bosco, de la que el Boletín Salesiano del momento emitía este juicio: «Es el mejor compendio que de la vida del gran educador del siglo XIX se ha escrito. Don Bosco está auténticamente retratado en su grandeza y en su atractiva bondad…». En 1909 publicaba el Manual de Piedad para los devotos de María Auxiliadora, que favoreció grandemente la difusión de la devoción a la Virgen de Don Bosco en todos los devotos.

Fue considerado por todos como un hombre bueno, disciplinado, atento…; el hombre de consejo, de gran amor a la Congregación, para la cual quería siempre lo mejor.