Eduardo Gancedo Ibarrondo
Sacerdote (1909-1994)
Nacimiento: Bilbao, 21 de mayo de 1909
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 16 de agosto de 1926
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 15 de junio de 1935
Defunción: Béjar, 13 de enero de 1994
Al poco de nacer en Bilbao, su familia fijó su residencia en Barakaldo, por razones de traslado laboral del padre, que era telegrafista. Sin embargo, por consejo médico, fue enviado a vivir con sus abuelos paternos a Viana (Navarra) a los 3 años. Allí estudió párvulos con las Hijas de la Caridad. Ese ambiente familiar y colegial le marcó para siempre en su fe sencilla, transparente, casi infantil.
De vuelta a Barakaldo, cursó con los salesianos los primeros cursos de latín. Habiendo deseado ir al seminario de Vitoria, se ofreció colaborar como catequista con don Pedro Olivazzo en la fundación del oratorio festivo del barrio de Elejabarri, y a los 14 años marchó como aspirante a Béjar.
Noviciado y filosofía los cursó en Carabanchel Alto, donde profesa el 16 de agosto de 1926. Hizo el trienio en Santander (1928-1931), alternando los estudios de bachillerato por libre y el servicio militar de cuota (reducido a seis meses al pagar una cantidad, e impartiendo clase a los soldados analfabetos). Será de los primeros salesianos que estudie teología en el seminario teológico nacional que las tres inspectorías de aquel momento fijaron en Carabanchel Alto en 1931.
Gracias al apoyo del inspector, don Marcelino Olaechea, simultaneó por libre, junto a otros compañeros, estudios civiles en la facultad de Filosofía y Letras, que culminaría más tarde, al obtener en 1940 la licenciatura en Historia de la Antigüedad. Recibió la ordenación sacerdotal el 15 de junio de 1935 de manos del obispo de Madrid, don Leopoldo Eijo y Garay.
Al estallar la Guerra Civil, es reclutado en el ejército republicano. Siempre era una delicia escucharle narrar sus peripecias durante la guerra, plasmadas más tarde en su Historia de 50 años, escrita con motivo de sus Bodas de Oro sacerdotales. Cambió de bando en pleno mediodía del 15 de junio de 1938, en una aldea del norte de Córdoba.
De conversación fluida y vivaz, persona culta y, a la par, enormemente sencilla, abierta e inquieta ante el mundo del saber, quedaba maravillado, como si fuera un niño pequeño, ante los avances técnicos o ante otros hermanos o personas duchos en herramientas o mantenimiento de la casa.
Durante muchos años, dirigió y escribió la mayoría de los artículos de la revista Juventud y Alegría. Asimismo, colaboró asiduamente en la revista de la Facultad de Clásicas de la Universidad Pontifica de Salamanca, en la revista Scriptorium Victoriense, de la Facultad Teológica del Norte, en la revista pedagógica de la Federación de Amigos de la Enseñanza, en el Boletín Salesiano y Don Bosco en España. También publicó numerosos artículos en periódicos locales.
Destacó como pedagogo de la enseñanza del latín, publicando su afamado Método y Gramática para el estudio del latín, y perteneció como vocal a la Sociedad Española de Estudios Clásicos.
Su interés, curiosidad y afán por saber más sobre las raíces del castellano, le llevó a elaborar su sabrosa conferencia sobre los orígenes de nuestra lengua, que impartió con frescura y gracia en tantos foros y que plasmó más tarde en su libro La Rioja, cuna del castellano.
Deteriorado su tejido óseo, no quedó bien del todo tras una fuerte caída, y falleció en Béjar el 13 de enero de 1994, a los 84 años de edad.