García Ortiz, José Antonio

José Antonio García Ortiz

Sacerdote (1910-1996)

Nacimiento: Horcajo de Santiago (Cuenca), 2 de febrero de 1910
Profesión religiosa: Mohernando, 12 de octubre de 1931
Ordenación sacerdotal: Madrid, 30 de mayo de 1942
Defunción: Madrid, 18 de septiembre de 1996

Nació el 2 de febrero de 1910 en Horcajo de Santiago (Cuenca), en el seno de una familia profundamente cristiana. El 19 de septiembre de 1925 inicia el aspirantado en Carabanchel Alto, que continuará en Astudillo y Madrid-Paseo de Extremadura. En Mohernando hace el noviciado, que interrumpe en mayo de 1931, debido a la quema de conventos, circunstancia que obliga a posponer la profesión al 12 de octubre de 1931. Continúa en Mohernando los estudios de filosofía, examinándose también de algunos años de bachillerato. Pasa como tirocinante por las casas de La Coruña, Mohernando y Carabanchel Alto, donde le sorprende la sublevación militar. Marcha a su pueblo hasta el 1 de junio de 1937, donde es movilizado por el ejército republicano. Un año más tarde, logra pasarse a la zona nacional en el frente de Teruel. Con gozo, confiesa que el 1 de agosto de 1939, después de tantas penalidades sufridas, volvía a la Congregación.

Terminados los estudios de teología, recibe la ordenación en Madrid el 30 de mayo de 1942, de manos de monseñor Eijo y Garay.

Se estrena como sacerdote en el colegio de Madrid-Estrecho, como consejero y capellán de las salesianas. En 1945 pasa al colegio de Salamanca-San Benito con la encomienda de catequista y consiliario del círculo Domingo Savio, y de allí a Béjar (1947-1948) de consejero y encargado de los antiguos alumnos.

El 4 de octubre de 1948 llega a Atocha, donde permanecerá hasta 1962. Catequista de internos, pronto será encargado de la iglesia del colegio, además de consiliario de los antiguos alumnos. Es destinado en 1962 al seminario filosófico de Guadalajara como confesor y profesor de religión. Tras cuatro años de resignada obediencia, anota él mismo: «El día 11 de septiembre de 1966 volví, por fin, al colegio de Atocha, de coadjutor de la parroquia y confesor de la comunidad». Y en Atocha, sirviendo a sus hermanos y a los parroquianos con una entrega admirable, pasará el resto de su vida, en la gran comunidad de Salesianos-Atocha primero, hasta 1991, y, una vez dividida esta, en la comunidad parroquial Atocha-Don Bosco.

En octubre de 1984 se le diagnostica un meningioma frontal derecho. Es operado dos años más tarde. No logra recuperarse y su deterioro se acrecienta. De acuerdo con su familia, ingresa en la residencia Los Nogales para una mejor y mayor atención. En junio de 1992 puede celebrar, en silla de ruedas, sus Bodas de Oro sacerdotales con el cariño de salesianos y familiares. Cuatro años más tarde, muere, de improviso, el 18 de septiembre de 1996, a los 86 años.

Don José Antonio nos dejó de la forma como había vivido entre nosotros, sin pretensiones, con sencilla elegancia, silenciosamente. La entrega a la parroquia, al confesionario, las ceremonias, la liturgia, el cuidado del clero infantil, las devociones populares —animadas con su buena voz—, las tradiciones salesianas, el cuidado de los enfermos y el culto a María Auxiliadora, llenaron de gozo todo su tiempo.