Geronés Vallés, José María

José María Geronés Vallés

Coadjutor (1909-1995)

Nacimiento: Cassá de la Selva (Gerona), 22 de febrero de 1909
Profesión religiosa: Sarrià, 15 de julio de 1926
Defunción: Sevilla, 10 de abril de 1995

El «maestro Geronés», como se le conocía familiarmente, nació en el pueblo gerundense de Cassá de la Selva en el seno de una numerosa y cristianísima familia. Hizo los estudios primarios en su pueblo con los hermanos de las Escuelas Cristianas y en mayo de 1922 ingresa en nuestro internado de Sarrià. Estudia decoración y siente pronto deseos de ser salesiano. Allí mismo hace el noviciado, que finaliza con la profesión religiosa (15 de julio de 1926) y prosigue durante cuatro años como maestro segundo del taller de escultura.

En 1930 es enviado a Buenos Aires para librarse del servicio militar. Y estuvo 15 años, en los que organizó el taller de escultura en la escuela profesional Pío IX.

Volvió a sus raíces, Barcelona-Sarrià (1945-1950), pero aceptó trasladarse algunos añitos a las escuelas profesionales de la Santísima Trinidad de Sevilla, para animar y encauzar el taller de escultura. Y esos «algunos añitos» se convirtieron en 45 años, es decir, hasta su muerte.

En Sevilla-Trinidad estuvo como responsable del taller de escultura hasta su cierre (1950-1960). Se puede asegurar que esta década fue la de mayor productividad artística de los talleres sevillanos. Afirmaba haber puesto en pie más de 60 retablos. Cuando contemplaba a María Auxiliadora en el paso se emocionaba. Para él, esa obra era su orgullo.

Una vez que en octubre de 1958, por Orden Ministerial, se pasa de la enseñanza manual o artesanal a la enseñanza profesional reglada, el taller artístico siguió funcionando y realizando trabajos que respondían a las necesidades de la devoción popular. Organizó también en el taller un oratorio festivo sui generis, que atendía a unas 70 niñas de la barriada que en los fines de semana disfrutaban con el arte de la decoración y con sus figuritas de escayola.

Apenas llegó a Sevilla, le hicieron dueño del volante del automóvil del inspector y nada menos que seis inspectores (1950-1978) gozaron de su ejemplar cortesía y buenos modales, como hombre de confianza, fiel, puntual y prudente.

De 1978 a 1985 fue administrador y jefe de personal de la casa inspectorial. La última década, sin abandonar nunca el quehacer diario en su taller, hará una gran labor como sacristán mayor del santuario de María Auxiliadora.

El maestro Geronés fue un salesiano siempre educado, detallista, servicial y cortés, dispuesto a complacer a todos, pronto a cualquier sacrificio. Contribuyó con su buen carácter y su talante conciliador a fomentar la armonía en la comunidad. Pero fue ante todo un hombre de fe: con asiduidad iba a la capilla para hablar, unas veces en catalán y otras en castellano, con el Señor, con María Auxiliadora, con Don Bosco. Tenía una devoción muy especial, inculcada por su madre, a san José. El último testimonio de su devoción a la Virgen lo dio cuando lo encontraron en su habitación, ya sin vida, con el rosario rodeando su brazo izquierdo.

Con ocasión de su muerte, don Juan Manuel Espinosa publicaba una entrevista en el Boletín Salesiano (abril de 1995) con el significativo título:

«Ejemplar historia de un provisional: Don José María Geronés»: siempre repitió haber ido a sus destinos como «provisional» y así fue a Sevilla ¡Y se quedó por 45 años! Hasta que, tras unos días de decaimiento general y de dolores, cuya causa los médicos investigaban, dejó la vida con la delicadeza de siempre. Se marchó, como un provisional, sin querer dar ningún tipo de molestias… Murió en Sevilla, el 10 de abril de 1995, a los 86 años.