Ildefonso Gómez Urbán
Sacerdote (1899-1973)
Nacimiento: Fuentes de Andalucía (Sevilla), 19 de noviembre de 1899
Profesión religiosa: San José del Valle, 12 de septiembre de 1927
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 15 de junio de 1935
Defunción: Sevilla, 12 de septiembre de 1973
Ildefonso, Fonfo, como era familiarmente llamado, nace el día 19 (el 21, en el registro civil) de noviembre de 1899, en el pueblo sevillano de Fuentes de Andalucía.
Transcurre su juventud como jornalero. Por las noches recibía clases del párroco. El servicio militar obligatorio lo realiza en Sevilla (1921-1922), sin haber podido ingresar en el seminario. Al licenciarse de la mili, cursa, ya granado, los primeros cursos de humanidades en el seminario de Sevilla. Pero su opción por los niños le lleva, en 1924, al colegio salesiano de Cádiz, donde completa su formación humanística.
El 1 de septiembre 1926 entra en San José del Valle para hacer el noviciado, que concluye con la emisión de los votos temporales el 12 de septiembre 1927, y cursa allí mismo el bienio de estudios filosóficos. El trienio de prácticas lo hace en Córdoba. Durante los difíciles años de la República (1931-1935) cursa en Carabanchel Alto los estudios teológicos y recibe la ordenación sacerdotal el 15 de junio de 1935.
Estrena su sacerdocio en el externado-oratorio sevillano de San Benito de Calatrava (1935-1938). Aquí le sorprende la Guerra Civil española. Testigos oculares hablan de las reiteradas visitas al general Queipo de Llano para interceder por sus paisanos hechos prisioneros. Visitas frecuentes al Hospital Central, cuyo celo sacerdotal por los enfermos le ocasionaría serias complicaciones.
Continúa prodigando su ardor apostólico, como catequista o consejero, en Arcos de la Frontera, Écija, Carmona y San José del Valle. Vuelve durante tres años a Arcos, para proseguir, ya siempre de confesor, en Jerez de la Frontera, Utrera-Filosofado, Granada, Algeciras, Sevilla-Macarena y Utrera-Consolación, estableciendo en 1962 definitivamente su morada en medio de la juventud pobre de Sevilla-Hogar de San Fernando, en el popular barrio de la Macarena.
Vive embebido en la problemática de su pueblo. Todos acuden al «cura de las gallinas», como es llamado por sus paisanos, convencidos que don Fonfo encuentra solución para todo. Este preciado servicio le granjeó el título de Cónsul de Fuentes. Todos lo aprecian en el pueblo.
Pasa prácticamente toda su vida sacerdotal prodigando a manos llenas el servicio de la reconciliación, requerido ordinariamente para retiros por casi todas las comunidades de la inspectoría y por las Hijas de María Auxiliadora.
Don Fonfo fue un salesiano singular e irrepetible, a quien la muerte lo sorprendió en la brecha, trabajando. El día 11 de septiembre transcurre con normalidad y sobre las diez de la noche se llama al médico de urgencia por encontrarse muy mal. Al día siguiente, desayuna en la cama con buen apetito. Parece mejorar, pero hacia las once de la mañana entrega su alma a Dios. Tenía 73 años.
Algún muchacho atrevido, pero no menos cariñoso, en los empolvados cristales del coche funerario que lo condujo al cementerio de su pueblo natal, escribió: «El Santo».