Grasso Chianale, Valentín

Valentín Grasso Chianale

Sacerdote (1889-1970)

Nacimiento: Turín, 3 de febrero de 1889
Profesión religiosa: Macul (Chile), 29 de septiembre de 1907
Ordenación sacerdotal: Macul, 3 de octubre de 1915
Defunción: Astudillo, 7 de diciembre de 1970

«En la víspera de la Inmaculada, murió en olor de santidad el anciano y querido don Valentín Grasso. Murió aquel salesiano humilde, sonriente y bueno que, con más de 80 años y muchas leguas de paz en Astudillo, ciego y con su rosario en las manos, recibió tierra de Castilla como cobertura suprema… Este fue el salesiano de Turín que, después de haber vivido un tiempo en Chile, vino a tomar carta de naturaleza en Astudillo, donde fue querido (máximamente querido) y donde perdió su apellido. Porque aquí fue, a secas, don Valentín. Y, de ahora en adelante, don Valentín de Astudillo…» (A. Izquierdo L., Diario Palentino, enero de 1971).

Don Valentín había nacido en Turín el día 3 de febrero de 1889. Sin duda, su niñez ya estuvo impregnada del ambiente salesiano del Oratorio de Valdocco de Turín.

Todo el período de su formación humanística y salesiana lo realizó en Macul (Santiago de Chile). Allí hizo el aspirantado (1903-1906), el noviciado con la profesión religiosa (1906-1907), los estudios de filosofía (1907-1908) y, después del trienio realizado en Valparaíso (1909-1911), los cursos de teología (1911-1914), culminados con la ordenación sacerdotal el día 3 de octubre de 1915.

Fue asistente de novicios y maestro en Valparaíso (1909-1910); en Macul residió de 1915 a 1937; en el período de 1930 a 1937 fue maestro de novicios; y de 1915 a 1930 fue alternando los cargos de catequista y prefecto.

En Italia estuvo en 1937 de confesor en Soberato (Calabria). De 1938 a 1939, de prefecto en Canelli (Piamonte). De 1939 a 1941, en la basílica de María Auxiliadora de Turín. Desde el año 1941 hasta 1970, de confesor y encargado del oratorio, mientras pudo, en Astudillo.

Cuidó de una manera especial y constante de los aspirantes y de los novicios. Su vida fue un ininterrumpido ejemplo de virtudes humanas y sobrenaturales. Fue dejando tras de sí luminosas y profundas huellas del espíritu y del carisma salesiano.

El hagiógrafo de don Valentín, doctor don Alfonso Izquierdo Laguna, nos legó, a los pocos días de morir don Valentín, un perfil muy interesante sobre su figura humana y espiritual. Entresacamos algún párrafo:

«Por entonces estaba reciente el final de la Guerra Civil española, y eran lógicas las dificultades en todo. Fueron años de hambre y restricciones, hasta que la nación fue recuperándose… En aquellos años (década de los cuarenta), escaseaba la luz, el agua potable y el pan. Abundaba, en cambio, el frío. Sin embargo, en el colegio todo era paz y alegría, felicidad y trabajo. Los salesianos, y en especial don Valentín, derrochaban buen humor y gozo en el oratorio festivo donde acogía y ayudaba a toda la gente del pueblo, especialmente a los niños… También había buena música, banda juvenil, literatura clásica y falta absoluta de vanidad…».

Transcribimos aquí las acertadas palabras de don Isidro Segarra, consejero general para la región ibérica:

«Era querido y amado por todos, porque vivió para todos y se desvivió por todos: ricos y pobres, sabios e ignorantes; los de la acera de la derecha y los de la izquierda. Pero, sobre todo, amó a los pequeños, a los niños, y ellos lo quisieron con ternura. Era el “hijo predilecto de Astudillo”, hijo oficialmente adoptivo, desde el 14 de febrero de 1966; pero lo fue desde que pisó estas tierras… Le están agradecidas por su caridad y sencillez las monjas Claras de Astudillo, las Hijas de la Caridad, y también las Hijas de María Auxiliadora… Era un sacerdote similar a Juan XXIII. Daba siempre a quienes se le acercaban. Era un hombre de Dios entre los astudillanos, sufrido confesor, prudente, optimista. Abría caminos de luz a las almas con sus consejos, con su bondad, con sus sonrisas, con su misericordia. Y repartía gracia de Dios a manos llenas…».

Falleció el día 7 de diciembre de 1970, víspera de la Inmaculada, a los 81 años de edad. Fue un hijo fidelísimo de la Iglesia, de la Congregación e Hijo Adoptivo del pueblo de Astudillo.

En el vestíbulo del colegio de Astudillo los antiguos alumnos le dedicaron una lápida con esta inscripción: «A la memoria de don Valentín Grasso Chianale, muerto el 7 de diciembre de 1970 con fama de santo. Hijo Adoptivo del pueblo, por 30 años gastó su vida apostólica al servicio de todos los astudillanos. Los antiguos alumnos agradecidos. 27-junio-1971».