Herrero García, José Santiago

José Santiago Herrero García

Coadjutor (1958-2003)

Nacimiento: Monleras (Salamanca), 11 de marzo de 1958
Profesión religiosa: Mohernando, 3 de septiembre de 1978
Defunción: Bobo-Dioulasso (Burkina Fasso), 15 de septiembre de 2003

José Santiago nació en el pueblo salmantino de Monleras, cerca de la frontera de Portugal, el 11 de marzo de 1958.

Hizo sus primeros estudios en la escuela del pueblo y entró en el seminario para coadjutores de Carabanchel Alto en 1971. En los años 1974 a 1977 cursó los estudios de oficialía industrial (rama del metal) en Carabanchel. Comenzó el noviciado en Mohernando el 1 de septiembre de 1977 y profesó el día 3 de septiembre de 1978.

Como postnovicio estuvo en la casa de Pozuelo de Alarcón y estrenó la residencia de postnovicios coadjutores de Carabanchel Alto-Roa, completando los estudios de formación profesional —especialidad de máquinas y herramientas— en el colegio de Atocha. Realizó el tirocinio en el colegio de Puertollano (1981-1983). Residiendo en la casa de Carabanchel-Jesús Obrero, cursó el año de formación teológica para coadjutores en el teologado de Atocha. El curso siguiente estudió perfeccionamiento técnico en Béjar (Salamanca).

Inquieto por el mundo misionero, solicitó ir a misiones y, en 1984, fue destinado a Bata (Guinea Ecuatorial). Allí trabajó hasta 1991, siendo administrador de la granja-escuela así como del internado, así como dirigiendo el taller de producción de carpintería, que financiaba y abastecía el proyecto. Regresó a España para realizar el curso de formación permanente de El Campello. Y en 1992 recaló en la casa de Alcalá de Henares-Las Naves. Colaboró con entusiasmo en la puesta en marcha de los talleres socioprofesionales de soldadura y carpintería metálica y en el desarrollo del incipiente oratorio y centro juvenil. En 1994 pidió de nuevo ir a misiones, y fue enviado a Bobo-Dioulasso en Burkina Faso. Su entrega y buen carácter contribuyeron a la consolidación del Proyecto África en el campo técnico-profesional. Una breve y rápida enfermedad nos privó de su figura de coadjutor convencido, entregado, amable, sencillo y sonriente, con tan solo 45 años de edad. Muerto en Bobo-Dioulasso, vivos sus padres, fue repatriado y enterrado en su pueblo.