Ibáñez Martínez de Morentin, José Javier

José Javier Ibáñez Martínez de Morentin

Clérigo (1951-1979)

Nacimiento: Larraga (Navarra), 3 de marzo de 1951
Profesión religiosa: Urnieta, 16 de agosto de 1968
Defunción: Larraga (Navarra), 7 de agosto de 1979

Javier nació en el pueblo navarro de Larraga. Pasó sus años de preparación a la vida salesiana en Zuazo de Cuartango (Álava), terminándolos con el noviciado en Urnieta, donde profesó el 16 de agosto de 1968, y la filosofía en Logroño.

Sus primeros campos de apostolado fueron las casas de Cruces-Barakaldo y Logroño. Terminados los estudios teológicos en Salamanca, fue destinado a la comunidad de María Auxiliadora-Deusto, en la que apenas pudo pasar unos meses.

Aquejado de implacable enfermedad, fue sometido a una difícil operación. La comunidad, conocido el resultado de la iniciada y no terminada intervención quirúrgica, quiso ponerle al corriente y notificarle que su vida estaba en las manos de Dios. Pero fue el mismo Javier quien, unos días después, presentándose al cirujano Dr. Suárez con serenidad y no sin falta de preocupación, le preguntó:

– ¿Tiene remedio mi mal?

– «Humanamente, no.

– ¿Con otra intervención podría alargarse mi vida?

– Creo improcedente toda intervención.

– Hágase la voluntad de Dios».

En una vida tan corta, no se puede hablar de grandes hazañas, pero a pesar de ese poco tiempo transcurrido como director técnico, supo ganarse a los alumnos y granjearse la amistad de sus padres.

Una de sus características más marcadas era el trabajo. Siempre se le veía ocupado, alargando la jornada con las horas de la noche. A pesar de lo cual encontraba un rato de oración personal antes de retirarse a descansar. Fruto de esa piedad y esa entrega fueron las vocaciones que florecieron ese año entre los alumnos de su tutoría.

Dotado de un carácter equilibrado y fuerte, era serio y ponderado en sus juicios.

El funeral, celebrado en la parroquia de su pueblo natal, fue un gran acontecimiento de hermandad, de emoción y dolor reflejados en los rostros de sus paisanos, incapaces muchos de ellos de reprimir sus lágrimas.