Ángel Izquierdo Gonzalo
Sacerdote (1936-1992)
Nacimiento: Gete (Burgos), 12 de febrero de 1936
Profesión religiosa: Mohernando, 9 de marzo de 1954
Ordenación sacerdotal: Melchet Court (Inglaterra), 17 de marzo de 1961
Defunción: Madrid, 10 de julio de 1992
Había nacido en Gete (Burgos) el 12 de febrero de 1936. Durante la Guerra Civil su familia tuvo que emigrar en busca de mejores condiciones de vida. Con el tiempo volvería a su tierra burgalesa y se establecería en Hortigüela (Burgos). Él tomó contacto con los salesianos en Barakaldo y de allí pasó al colegio de Zuazo (Álava), donde hizo el primer curso de aspirantado y los siguientes en Astudillo y Arévalo. Entró en el noviciado de Mohernando en 1953 y allí profesó el 9 de marzo de 1954. Estudió filosofía en Guadalajara e hizo los años de tirocinio práctico en el Royo (Soria) y en Zuazo. Como su ideal era ser misionero, fue enviado a estudiar teología a Inglatera para así aprender bien inglés. Fue ordenado sacerdote en Melchet Court el 17 de marzo de 1961.
Volvió a España y ejerció durante un año su ministerio sacerdotal como catequista en el colegio de San Fernando de Madrid. De allí partió para las misiones de Filipinas.
Como se puede ver, en sus años de formación pasó por diferentes ambientes: la infancia en Vascongadas, la adolescencia en Castilla, la juventud en Inglaterra. Esto le abrió el horizonte hacia el ancho mundo. Misionero en América, Oceanía y África. En Filipinas trató a don José Luis Carreño, que le dejó una impronta indeleble. Era hombre de don de gentes y horizontes abiertos. Respiraba campechanía y jovialidad. En todas partes daba la impresión de sentirse en su ambiente. Comunicaba juventud, confianza y optimismo.
En Filipinas ocupó los cargos de catequista y director. Convencido de que la mejor manera de entenderse con la gente es hablarles en su propia lengua, aprendió el tagalo en Filipinas, como más tarde aprendería el bantú en Lesotho. Tuvo que ser operado de la columna vertebral, por lo que tuvo que pasar más de cinco meses en una cama de madera sin casi poder moverse.
Volvió a España, pero nunca se desligó de las misiones. Primero trabajó en la parroquia de San Germán de Madrid, mientras completaba estudios teológicos, catequísticos y pastorales. Después fue encargado de la delegación inspectorial de misiones, promoviendo diversas iniciativas, entre ella la «Operación Guinea», que organizaba cursos de verano en Guinea Ecuatorial. En 1987 fue enviado como representante del inspector con motivo del accidente aéreo en el que murieron el salesiano Rafael Ballesteros, su hermana y tres Hijas de María Auxiliadora. Allí contrajo la enfermedad de la malaria, que le complicó aún más la ya difícil para él injerencia de alimentos. En Madrid, fue nombrado director de casas de formación, impartió clases en la Escuela Don Bosco y perteneció al consejo inspectorial como delegado de cooperadores, de vocaciones y de las ADMA. Predicaba, escribía y desarrollaba una actividad desbordante.
Queriendo volver de nuevo a las misiones, fue destinado a Lesotho. Se entregó con el mismo ritmo sencillo y desbordante de siempre. Vivía para sus poblados, sus dos novicios, sus colaboraciones y cartas a Madrid y su aprendizaje del dialecto bantú, en el que comenzaba ya a soltarse en su predicación. Su voluntad no tenía freno, pero la salud comenzó a fallarle.
Obediente a su inspector, tuvo que volver a Madrid a someterse a pruebas médicas. Le descubrieron en tumor maligno de estómago que inexorablemente lo llevó a la muerte. Quiso pasar sus últimos días en la Procura de las Misiones, donde murió el 10 de julio de 1992, a los 56 años de edad.