Jesús Ángel Jurío Berrade
Sacerdote (1951-2009)
Nacimiento: San Martín de Unx (Navarra), 20 de septiembre de 1951
Profesión religiosa: Godelleta, 16 de agosto de 1968
Ordenación sacerdotal: Monzón (Huesca), 27 de abril de 1985
Defunción: Barcelona, 23 de octubre de 2009
Jesús Ángel nació en San Martín de Unx (Navarra) el 20 de septiembre de 1951. Pronto la familia se trasladó a Larraga (Navarra), por motivos de trabajo y allí creció junto a sus padres, Juanito y Juanita, y sus hermanos mayores: Miguel, Sagrario y María Jesús.
A los 11 años, marchó al cursillo vocacional que organizaba don Cándido Villagrá en Pamplona, y de allí se fue al aspirantado del Tibidabo y Gerona y después al noviciado de Godelleta, donde hizo su primera profesión, el día 16 de agosto de 1968. Después de los estudios filosóficos y de magisterio cursados en Godelleta y Sentmenat (aquí estuvo hasta 1971), lo destinaron a Monzón para el trienio práctico. Cursó teología en Martí-Codolar (donde hizo la profesión perpetua en 1976) y en Monzón fue ordenado sacerdote de manos de monseñor Javier Osés, el 27 de abril de 1985.
Los primeros 10 años de su vida sacerdotal los pasó en Monzón, de donde marchó a Madrid para hacer los estudios de Pastoral; los siguientes cuatro años estuvo en Huesca y Sant Adrià de Besòs. En 2001 volvió de nuevo durante seis años a Monzón. En 2007 fue destinado a la comunidad de Horta, donde murió el día 23 de octubre de 2009, víctima de un accidente.
Monzón, donde trabajó en varias etapas, fue su segunda patria. Su campo de trabajo fue la clase, la iglesia y la calle como lugar de encuentro. Lo suyo era la gente. Llegó a considerarse un montisonense más. Las clases de lengua a los chicos, la música con la que animaba los encuentros recreativos y religiosos, las jotas, el deporte, las excursiones, el ciclismo… fueron haciéndole cada vez más próximo a todos, hasta tener un lugar en sus corazones como ellos lo tenían en el suyo. Asistía a clases de jota, colaboraba con la rondalla «Virgen de la Alegría», animando las fiestas de pueblos cercanos, en los que iba dejando muchos y grandes amigos. Maestro y educador de muchas generaciones de montisonenses en el colegio Santo Domingo Savio, múltiples ceremonias familiares le tenían como oficiante. Jesús fue, además, un gran impulsor de la Asociación de Antiguos Alumnos.
Tenía, además, un prisma muy especial para penetrar la realidad: la debilidad. Ancianos y enfermos le encontraban siempre. Donde había un enfermo, allí estaba Jesús. Jesús se convertía en su memoria, en su agenda, en su bastón; en una palabra, en su amigo. Su teoría era sencilla y podría resumirse en esta frase: «Al enfermo le basta con su enfermedad… lo demás es cosa nuestra».
Murió repentinamente por accidente en Horta. Jesús Ángel, como decía monseñor Carreño, «debió abrir los ojos con sorpresa y preguntar: ¿Qué ha pasado, dónde estoy? Y vio el rostro sonriente de Dios, mientras le decía: “Tranquilo, Jesús Ángel; ya estás en casa”».
Con ocasión de su repentina muerte, los funerales en su pueblo de Larraga y en su «otro pueblo» de Monzón fueron multitudinarios. La presencia de tantos que lloraban su muerte era una respuesta del cariño y respeto hacia su vida y su persona, hecho todo para todos.
Sus restos mortales, por deseo de sus familiares, fueron trasladados a Larraga, donde descansan junto a los de sus padres.