López Rodríguez, Saturnino

Saturnino López Rodríguez

Sacerdote (1939-2020)

Nacimiento: Magazos (Ávila), 12 de abril de 1939
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1955
Ordenación sacerdotal: Salamanca, 28 de febrero de 1965
Defunción: Riobamba (Ecuador), 9 de agosto de 2020

Saturnino nació en el pequeño pueblo de Magazos, perteneciente a Nava de Arévalo, de la provincia de Ávila. Hizo sus cursos de aspirantado en Astudillo y Arévalo e ingresó en el noviciado de Mohernando, donde profesó el 16 de agosto de 1955. La Teología la cursó en Salamanca. Allí se encontró con varios salesianos ecuatorianos, que hacían también en Salamanca sus estudios. Sobre todo, uno de ellos, Luis Pino, le hablo tanto de las misiones de Ecuador, que decidió hacerse misionero. Ordenado sacerdote en 1965, en 1966 fue enviado a Ecuador. Fue desinado a Manta, una ciudad de la costa, donde realizó una labor muy original. Comenzó abriendo las puertas del colegio para que pudieran entrar los chicos de la calle. Con ellos formó un grupo llamado Club San José que, de equipo de futbol, paso pronto a ser un grupo de alfabetización y apostolado de chicos y de gente pobre. Con este grupo fue a hacer su apostolado en uno de los barrios pobres de la ciudad, los sesteros, un barrio de pescadores, donde había una iglesia, situada en una hondonada a varios metros bajo el nivel del mar y que se inundaba con frecuencia. Sanearon el lugar, que hoy es un parque que lleva el nombre de “Parque Saturnino” e crearon un centro de apostolado activo. En una cantina y rodeado de gente joven hacía sus reuniones: cantaban, bailaban, rezaban y recibían instrucción religiosa. El P. Saturnino era un joven más entre los jóvenes. De allí fue enviado a trabajar con los mineros que trataban de encontrar oro. También entre ellos trabajo el padre Saturnino con entusiasmo y estando cercano a ellos y sus familias para ayudaros en sus necesidades materiales y espirituales. Después de 15 años con los mineros, su vida cambió radicalmente, pues fue enviado como misionero itinerante a las selvas ecuatorianas. Un apostolado muy difícil y arriesgado, que él cumplió con su generosa entrega en favor de las personas y de la ecología. Por más de dos décadas gestiono y trabajó arduamente en numerosos proyectos de desarrollo social y productivo en Morona Santiago, principalmente en las comunidades de la parroquia Zuñac. Como reconocimiento a su trabajo en favor de la naturaleza se le dioo su nombre a una nueva especie de rana: la rana saturno, en referencia a su nombre Saturnino.

Finalmente fue de nuevo enviado a Riobamba, donde murió el 9 de agosto de 2020, a los 81 años de edad, víctima del coronavirus.

En un mensaje enviado a los salesianos con ocasión de sus bodas de oro sacerdotales les pedía que fueran “más radicales en su testimonio hacia la sociedad y hacia la Iglesia, ser verdaderamente, como quiere Don Bosco, unos testigos con su existencia” y a la Familia salesiana les recomendaba que “No se dejen engañar por todo lo que pone ante ellos el mundo, sino que ofrezcan el mensaje de la vida cristiana a la que se han comprometido”.

Así fue Saturnino: radical en su entrega, amigo de los niños y jóvenes, defensor del pobre y necesitado, custodio de la naturaleza. Es el mensaje existencial que nos ha dejado. Descanse en Paz.