Julio Manzano Gómez
Sacerdote (1937-2014)
Nacimiento: Santander, 3 de septiembre de 1937
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de julio de 1957
Ordenación sacerdotal: Salamanca, 5 de marzo de 1967
Defunción: Arévalo, 30 de agosto de 2014
Julio nació en Santander y creció en un ambiente familiar sereno y ordenado, en el que mezcló el tiempo de estudio en el colegio salesiano de la ciudad, con los juegos y las correrías por sus calles y alrededores. Al iniciar los estudios de bachillerato, decidió marchar al aspirantado en Arévalo.
Hizo el noviciado en Mohernando, que tuvo que interrumpir por enfermedad y, después de cumplir con los intersticios, hizo su profesión religiosa por un trienio. Finalizado este, dedicó los tres años siguientes a hacer los estudios de filosofía en Guadalajara. Al terminarlos, la obediencia le destinó a León-Ferroviarios y Astudillo para el trienio práctico.
En 1963 inició en Salamanca los estudios de teología, al final de los cuales fue ordenado sacerdote el día 5 de marzo de 1967. Ya ordenado, fue destinado al colegio Calvo Sotelo de La Coruña como profesor y catequista; en 1968 a San Matías (Vigo), como profesor y como consejero escolar. En 1976 pide cambio a la inspectoría de San Francisco Javier (Bilbao) y fue enviado a Santander como consejero escolar hasta el año 1980, en que continuó como profesor hasta la jubilación.
Julio llevaba más de tres décadas en el colegio de su infancia. Algunos achaques le llevaron a preocuparse por su salud. Con todo, se puede decir que estuvo trabajando hasta su jubilación viviendo la vida de comunidad como uno más. A mediados de 2013 sintió ciertas molestias poco definidas que, después de una serie de consultas médicas y pruebas, fueron diagnosticadas como tumor en el esófago. Tras una visita al Hospital de Navarra, se confirmó el diagnóstico, por lo que le recomendaron un clima seco, y pidió ser trasladado a la comunidad de Logroño. Allí fue intervenido y algún tiempo después de la recuperación, expresó el deseo de ir a la comunidad de enfermos de Arévalo, donde se agravó su situación y falleció el 30 de agosto de 2014, a punto de cumplir los 77 años de edad.
Julio fue un hombre metódico y ordenado, le afectaban bastante los cambios no previstos. Gozaba de la estima de sus alumnos como buen profesor, con las clases bien preparadas; era muy cercano, responsable y entregado a su trabajo educativo, persona fina y delicada, notable en su presentación personal, de buen trato y fina sensibilidad en sus relaciones personales con los demás, sobre todo con sus alumnos. A pesar de su carácter reservado, eran apreciables su trato y su cercanía.
Fue un salesiano piadoso, de oración personal, sentida y profunda, puntual a todos los actos comunitarios, en los que participaba activamente. Cuidaba la preparación de la misa y los actos religiosos que debía presidir.