Nieto Limia, Sergio

Sergio Nieto Limia

Sacerdote (1939-2026)

Nacimiento: Verín (Ourense), 9 noviembre 1939
Profesión religiosa: Astudillo, 16 de agosto de 1958
Ordenación sacerdotal: Salamanca, 3 de marzo de 1968
Defunción: León, 4 de marzo de 2026

Sergio había nacido en Verín (Ourense) el 9 de noviembre de 1939, en el seno de una familia numerosa y cristiana formada por Juan y Luisa. En esa familia se vivía la fe con sencillez y en ella crecieron las semillas de 3 vocaciones religiosas: él, otro hermano y una hermana.

A los 10 años Sergio entró en la casa de A Coruña, en 1950, donde realiza los primeros estudios, que continuará en el aspirantado de Arévalo (1954-1957). Con el informe positivo del párroco y el consentimiento de sus padres, presentó su solicitud de comenzar el Noviciado, que inició el 16 de agosto de 1957 en Astudillo (Palencia). Al final del mismo ofreció su vida al Señor con la profesión religiosa el 16 de agosto de 1958.

Continuó su proceso formativo ordinario, forjando su personalidad salesiana, sin cosas extraordinarias que resaltar: El posnoviciado lo hizo en Guadalajara (1959-1961), la experiencia de tirocinio en la obra de Huérfanos de Ferroviarios de León (1961-1964) y la preparación inmediata al sacerdocio en el Teologado de Salamanca (1964-1968), recibiendo la ordenación sacerdotal el 3 de marzo de 1968 por la imposición de manos de Mons. Demetrio Mansilla.

Los tres primeros años como sacerdote los vivió en la Casa de Vigo-María Auxiliadora, casa a la que volverá de nuevo en dos largas etapas (1977-1995 y 1998-2024). Además de las clases y del apoyo a la parroquia como vicario parroquial, Sergio también atendió muchos años la librería salesiana de esta ciudad. Siempre se mostró disponible a la colaboración pastoral en el ejercicio del ministerio, como es el caso de la capellanía de las Hijas de María Auxiliadora o la atención durante años a la ADMA de Morgadanes (cuna del primer salesiano español, don Manuel B. Hermida).

Junto a este rasgo de entrega al ministerio, cabe destacar su sencillez y delicadeza en el trato, el sentido del humor, y la búsqueda de crear serenidad y paz en los ambientes por donde ha tenido que trabajar y en la comunidad. Así lo han percibido hasta sus últimos momentos de vida: no perdía la sonrisa, y siempre contestaba con un “Bien”, cuando le preguntaban.

Sergio era un gran amante de la cultura gallega e incluso la portuguesa. Durante muchos años capitaneó una actividad rural en tierras del país vecino, con motivo de la Semana Santa, visitando en los pueblos las casas, bendiciéndolas y catequizando.

Desde su bonhomía, Sergio ha sido un sacerdote salesiano fervoroso y un trabajador incansable, sembrando alegría y serenidad con todos y en cualquier circunstancia. Bien se puede decir de él que fue el “administrador fiel” del que habla el evangelio, llevando con rigor las cuentas tanto de la administración de la comunidad, como durante muchos la de la Librería Salesiana: no se fiaba ni de él mismo. Agradecemos al Señor la vida de nuestro hermano al servicio del carisma salesiano en la Congregación. En el momento de su muerte había cumplido los 86 años de edad. Había entrado en la casa de enfermos de León en octubre de 2024 con un alto grado de dependencia personal.