Pedro Olivazzo Delù
Sacerdote (1871-1958)
Nacimiento: Zanco da Villadeati-Alessandria (Italia), 9 de diciembre de 1871
Profesión religiosa: Foglizzo (Italia), 3 de octubre de 1890
Ordenación sacerdotal: Santander, 21 de diciembre de 1895
Defunción: Arévalo, 4 de febrero de 1958
Don Pedro Olivazzo es casi un salesiano de leyenda. Y leyenda heroica. Por muchas razones: conoció a Don Bosco y fue uno de alumnos de Valdocco que ofrecieron su vida por él, durante su última enfermedad, vino a trabajar a España, desarrolló su apostolado en casas de formación, fue director durante 40 años, por donde pasó implantó o desarrolló y aumentó la devoción a María Auxiliadora… Hasta un milagro se le atribuye en vida.
Nació don Pedro en Zanco da Villadeati (Alessandria), en la comarca de Monferrato, Italia. Entró en el Oratorio en 1885. Estando Don Bosco moribundo, un grupito de alumnos tuvieron el gesto original y hermoso de ofrecer su vida a cambio de la del santo. Escribieron sus nombres en un pliego y lo depositaron sobre el corporal en que iba a celebrar Don Bosco. Los nombres de aquellos muchachos quedaron escritos en el tomo XVIII de las Memorias Biográficas. Entre ellos se encuentra el de don Pedro Olivazzo.
Hizo el noviciado en Foglizzo. Don Rua le impuso la sotana el 20 de octubre de 1889. La profesión perpetua, en Turín-Valsalice, con los estudios de filosofía; el trienio, en Loreto, que interrumpió para hacer el servicio militar. En Turín recibió las órdenes menores, el subdiaconado y el diaconado. Y, siendo diácono, viene a España, al colegio de Viñas (Santander). Aquí se ordena de sacerdote en diciembre de 1895.
Fue director de aspirantes en el seminario de Villaverde Pontones (Santander). En 1904 va a Carabanchel Alto de maestro de novicios y, más tarde, también de director. Pasó por diversas casas, como Barcelona-Rocafort, Barakaldo, Astudillo y Arévalo. Puede decirse que desplegó toda su alma salesiana en su paso por Ciutadella. Impuso allí la dominación salesiana como una conquista más por las que pasó la isla: árabe, inglesa, francesa, española y… salesiana. Hizo de María Auxiliadora la patrona de la isla, dejó floreciente la archicofradía, la pía unión de cooperadores, fundó la revista Nuestro Auxilio, organizó la Asociación de Antiguos Alumnos, floreciente, y la sociedad de Socorros Mutuos.
A partir de 1942, ejerció de confesor y capellán por diversas obras. El 21 de enero de 1950, encontrándose en la casa de Arévalo, fue a predicar ejercicios espirituales a las clarisas del cercano pueblo de Rapariegos (Segovia) y mientras celebraba la misa, padeció una trombosis cerebral. Mermadas gravemente sus facultades, permaneció en Arévalo hasta su fallecimiento, ocho años más tarde, el 4 de febrero de 1958.