Santiago Opaka Mojicen
Coadjutor (1896-1985)
Nacimiento: Slamnhak (Eslovenia), 10 de julio de 1896
Profesión religiosa: Kleczna Dolna (Polonia), 15 de agosto de 1922
Defunción: Cádiz, 11 de marzo de 1985
El maestro Opaka nace en la pequeña población de Slamnhak (Eslovenia) entonces perteneciente al imperio austrohúngao, en el seno de una familia modesta y cristiana, donde aprende, además del oficio de carpintero, la religiosidad sencilla que alentó toda su vida.
A sus 20 años, iniciada la Primera Guerra Mundial, entra en el aspirantado de Verzêj, que de inmediato tuvo que cambiar por el servicio militar. Finalizada la guerra, volvió a la casa de Verzêj. Al no contar entonces los salesianos eslovenos con noviciado propio, en agosto de 1921 marcha al noviciado de Kleczna Dolna (Polonia), donde profesa el 15 de agosto de 1922.
Regresa y es destinado a las escuelas profesionales de Rakovnik-Ljubljana, como jefe del taller de carpintería. El 6 de noviembre de 1925 hacía la profesión perpetua en la casa de Rakovnik, donde pasó buena parte de su vida salesiana hasta 1937.
La situación política y el cambio de régimen provocaron el cierre de aquella escuela profesional. Los salesianos, no dándose por vencidos, la trasladaron bajo otra denominación a unos kilómetros más lejos, prosiguiendo su labor educativa hasta la Segunda Guerra Mundial (1941-1945). Después, bajo el régimen comunista de la Yugoslavia de Tito, les es confiscado todo y los salesianos son dispersados. Algunos emigraron a Italia; otros, como Santiago, se retiran a Austria. En su intento de entrar en Italia, se ve por algún tiempo en un campo de concentración, experiencia que le quedó grabada para siempre como pesadilla y le ocasionó cierta sensibilidad nerviosa. Al fin puede pasar a Italia y es destinado a Verona, donde durante dos años trabaja en el taller de carpintería.
Después de un tiempo, escoge venir a España, entrando por Barcelona en octubre de 1947.
Destinado a Cádiz, desempeña su trabajo durante dos años. En el decenio 1949-1959 en las escuelas profesionales de Sevilla-Trinidad, sigue en su cátedra, el taller de carpintería, y esmerándose en hacerse entender en una lengua que no es la suya. Vuelve a la casa de Cádiz en 1959 y en ella permanecerá hasta su muerte. Fueron 25 años de una vida entregada en el trabajo silencioso y total, cariñoso con los niños, que en sus últimos años le rodeaban y acompañaban.
Era hombre de pocas palabras y de un gran corazón, salesiano de profunda fe, alimentada en la oración comunitaria, en las constantes visitas ante el sagrario y cimentada en la devoción fiel y entrañable a María Auxiliadora, centro y eje de su vida salesiana.
Toda su vida, tanto en su difícil juventud y madurez en Yugoslavia como luego en España, fue la superación de una carrera de obstáculos que pusieron de relieve la fidelidad a un ideal y una meta: ser salesiano.
Lector empedernido, bebía en la vida de Don Bosco y asentía con la cabeza cuando escuchaba leer la palabra del Rector Mayor en las ACS o en otros documentos. Impresionaba verlo a su edad colaborando a la marcha de la casa trasladando pesadas cargas o realizando otros trabajos. Falleció en Cádiz el 11 de marzo de 1985, a los 88 años de edad.