Palao Zafrilla, Máximo

Máximo Palao Zafrilla

Sacerdote (1905-1973)

Nacimiento: Yecla (Murcia), 23 de septiembre de 1905
Profesión religiosa: Sarrià, 15 de julio de 1926
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 15 de junio de 1935
Defunción: Burriana, 1 de abril de 1973

Nació el 23 de septiembre de 1905 en Yecla (Murcia). Sus cristianos padres, Fernando y Juana, secundaron sus aspiraciones vocacionales y en 1922, con 17 años, le dejaron marchar a El Campello para hacer el aspirantado, habiendo de alternar vida y aulas con compañeros mucho más jóvenes, a los cuales humildemente consultaba sus dificultades en los estudios.

Inició el noviciado en Barcelona-Sarrià y profesó el 15 de julio de 1926; los dos años de estudios filosóficos los realizó allí mismo, así como los dos primeros años del trienio; el tercero lo hizo en Carabanchel Alto.

En la misma casa de Carabanchel Alto cursó los estudios de teología y fue ordenado sacerdote por monseñor González el 15 de junio de 1935. En ese mismo año, proclamada la República, se sucedió toda la secuela de quema de conventos e inicio de la persecución religiosa, circunstancias que, en vez de hacer vacilar la vocación de Máximo, la fortalecieron, y, aprovechando los conocimientos adquiridos en sus prácticas de magisterio en grupos escolares del Estado, se desenvolvió con no disimulada naturalidad.

Pasó los años de la Guerra Civil escondido en la casa de campo de la familia. Vivió tiempos muy duros durante esos años y anteriormente en la república; tales recuerdos le marcaron fuertemente, tanto que no podía disimular su sintonía con el amor a la patria y al régimen político de entonces.

Terminada la Guerra Civil, retornó a Sarrià como catequista de la sección de estudiantes. Ocupó después los cargos de consejero, catequista, confesor, administrador y vicario parroquial en las distintas casas por donde pasó: Horta, Valencia-San Antonio, L’Arboç del Penedès, Alicante, Valencia-San Juan Bosco, escuela sindical de Valencia y finalmente Burriana, donde murió el 1 de abril de 1973, a los 67 años de edad. Fue enterrado en Burriana, aunque posteriormente sus restos mortales fueron llevados al panteón familiar de Yecla, su ciudad natal.

Así lo describe don B. Bustillo: «Don Máximo Palao era físicamente un hombre alto y fuerte, bien plantado y de afable aspecto. De carácter sencillo, humilde y bueno. De espíritu sereno, tranquilo y optimista. Amigo de la pequeña chanza y de las ocurrencias amables. Se diría que su fornido y robusto talle andaba reñido con su hacer suave, cariñoso y sonriente».

En su acción escolar destacó por su amor a los niños. Todas las tardes domingueras acudía al cine del colegio con el grupo de monaguillos, para los cuales tenía siempre un sinnúmero de atenciones.

Sus antiguos alumnos acudían espontáneamente a saludarle en plena calle, en el autobús, en el colegio o donde lo encontrasen.

En su actuación parroquial era de todos sabida su atención a los necesitados, los pobres y los enfermos, sin hacer alardes de sus limosnas o ayudas. Era generoso y totalmente desprendido; no guardaba nada para sí, como pudo comprobarse en sus escasas pertenencias y en la sencilla habitación que dejó al morir.