Pérez Leal, Francisco

Francisco Pérez Leal

Sacerdote (1921-1988)

Nacimiento: Valencia, 14 de septiembre de 1921
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 5 de noviembre de 1946
Ordenación sacerdotal: Tibidabo, 26 de junio de 1955
Defunción: Can Prats, 1 de agosto de 1988

Nació el 14 de septiembre de 1921 en Valencia. Sus padres, Eugenio y Dolores, formaron un hogar ejemplar de cinco hijos, dos de ellos sacerdotes.

Fue alumno del colegio salesiano de Villena. En el curso 1935-1936 inició el aspirantado en el Tibidabo; tras la interrupción de la guerra, lo pudo continuar en Sant Vicenç dels Horts, pero en 1942 lo volvió a interrumpir para hacer el servicio militar durante tres años.

Tras esos diez largos años de aspirantado, en 1945 inició el noviciado en Sant Vicenç dels Horts, que culminó con la profesión religiosa el 5 de noviembre de 1946. Siguió el bienio filosófico en Gerona, el trienio entre Horta, Zaragoza y Burriana (1948-1951), teología en Martí-Codolar (1951-1955) y la ordenación sacerdotal en el Tibidabo, el 26 de junio de 1955.

Desarrolló su labor pastoral en Alcoy (1955-1957), Sant Vicenç dels Horts (1957-1958), Reus (1958-1960), Ripoll (1960-1967 y 1975-1977) y Tremp (1967-1975). Tras un curso de renovación en Urnieta (1977-1978), pasó a Can Prats (1978-1981) y Huesca (1981-1985). En 1985 volvió a Can Prats, donde murió el 1 de agosto de 1988.

Era un hombre sencillo, modesto, evangélicamente pequeño, sin cualidades brillantes ni nada espectacular en su vida; pero supo ser agradecido y cultivar con esmero su vocación.

Consciente de sus limitaciones, preparaba concienzudamente sus intervenciones y su predicación. Y, con el deseo irrenunciable de capacitarse más y mejor, gustaba de participar en cursillos de pastoral y de pedagogía. Incluso en sus últimos años se apuntó con ilusión a cursos informáticos, para ser útil a la inspectoría.

Se sintió siempre educador y sacerdote. Dotado de gran sensibilidad, apenas superaba cierta recelosa timidez temperamental, pero por la sencillez de su trato se ganaba a la gente. Leal, como su propio apellido, era querido por todos.

Una caída sin aparentes consecuencias que le produjo molestias pertinaces, vino a descubrir el cáncer que acabó rápidamente con su vida. Murió en Barcelona, el día 1 de agosto de 1988, a los 66 años.