Cándido Rastrero Boada
Coadjutor (1937-2022)
Nacimiento: Villamiel (Cáceres), 28 de marzo de 1937
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1962
Defunción: Arévalo (Ávila), 19 de marzo de 2022
Cándido había nacido en Villamiel (Cáceres) el 28 de marzo de 1937, en una familia sencilla y trabajadora, a la que estuvo muy unido tratando de visitar lo más posible a su hermana en los últimos años. Cuando Cándido tenía tres años falleció su padre, llamado Cándido, y su madre Laura tuvo que sacar adelante la familia. Por eso a los 8 años entra como interno en el Hogar-Escuela Santa Cristina de Aranjuez y después en San Fernando de Madrid-Fuencarral, donde los salesianos llevaban unos años trabajando. Esos primeros años en San Fernando como alumno manifestó buen criterio y se aplicó con interés a sacar la maestría de sastrería, al tiempo que asimiló los rasgos de buen salesiano. Por ello, después de unos meses de aspirantado fue admitido al Noviciado el año 1961.
Su vida espiritual sencilla y profunda, su sentido del trabajo y de disponibilidad, su realismo, su preocupación por la educación de los jóvenes, su afán por crear buen ambiente y sentido comunitario han caracterizado su trayectoria en la vida salesiana en las casas por las que ha pasado.
En la Almunia de Doña Godina realiza sus estudios de Ingeniería Electrónica en 1969, cuando esta especialidad estaba iniciándose y era necesario prepararse en este campo para la misión salesiana. Después de un par de años en Puertollano es destinado a Madrid-Atocha durante una década, entregado a la educación de los jóvenes en esa especialidad de Formación Profesional. En esta época es recordado también por sus cualidades como actor y cantante, potente voz, en los musicales que se realizaban por aquellos años.
Desde 1998 a 2009 vive otra etapa intensa de su vida entregada a la misión salesiana en Aranjuez, tratando de lograr el mejor nivel posible en la formación profesional de los jóvenes y de los educadores.
La última década de su vida se desarrolla en Arévalo, poniendo en práctica las claves que había vivido en etapas anteriores en un contexto distinto y con responsabilidades diversas. Toma con dedicación la Secretaría del Colegio, sigue con interés la marcha de los jóvenes internos y externos, cuida con esmero las plantas y los pájaros, entabla buena relación desde la portería con todas las personas que acuden a la casa salesiana, da testimonio de vida espiritual en la comunidad y crea buen ambiente y tono esperanzador con todas las personas con las que entra en relación.
Murió en la madrugada del 19 de marzo de 2022, fiesta de San José, patrono de la Congregación, de la buena muerte y de los coadjutores salesianos.