Manuel A. Ratero Martín
Coadjutor (1935-2023)
Nacimiento: Sepulcro-Hilario (Salamanca), 29 de junio de 1935
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1953
Defunción: Madrid, 3 de diciembre de 2023
Al comenzar el día 3 de diciembre de 2023, mientras todos estamos comenzando el Adviento, nuestro hermano Manuel A. Ratero Martín ya ha comenzado a contemplar el rostro de Dios, sin tener que reactivar la esperanza, como hacemos en este tiempo litúrgico.
Manolo Ratero había nacido en Sepulcro-Hilario, población salmantina de la diócesis de Ciudad Rodrigo y de la zona del Campo Charro. En ese ambiente sencillo vivió sus primeros años de vida, en el seno de la familia cristiana y numerosa con cinco hijos, formada por Manuel y Elvira.
Con el certificado de buena conducta expedido en el pueblo, con el parecer positivo del párroco y de sus padres, Manuel ingresa en el aspirantado de Carabanchel, el año 1948. Durante cuatro años va madurando su personalidad, va asimilando el espíritu de Don Bosco y continúa con los estudios básicos de la época. Por ello es aceptado para realizar el Noviciado en Mohernando, que termina con la profesión religiosa el 16 de agosto de 1953, como salesiano coadjutor.
Manuel Ratero ha vivido durante muchos años su vocación salesiana sirviendo en varias casas con su buena voluntad de ayudar a los hermanos en lo que estuviera al alcance de su mano y desde su espiritualidad cuidada y vivida con sentimiento profundo.
Las casas de Arévalo, Guadalajara, Ciudad Real, Estrecho, Carabanchel y Madrid Ciudad de los Muchachos han recibido su entrega en tareas sencillas de ropería, cocina, ayudante de administración. Resalta también el cuidado de los enfermos, al modo del santo coadjutor Artémides Zatti. Era admirable el esmero y cariño que ponía para atender a los salesianos mayores en el cuidado de los pies: en estos últimos años, a pesar de sus limitaciones, se desplazaba a algunas comunidades de Madrid con su maletín y los utensilios básicos para aliviar a los salesianos con dificultades para ir al podólogo.
Manolo tenía también su carácter cuando quería que las cosas estuvieran ordenadas. Y mostraba interés por la vida de los hermanos, agradeciendo siempre las muestras de cercanía o de atención que se tenían hacia él. Para algunos hermanos ha sido un salesiano de referencia desde que lo conocieron en el aspirantado y sintieron el interés que ponía porque estuvieran bien atendidos. Y con frecuencia decía que no quería que los hermanos se molestaran para ayudarle; él se esforzaba por vivir calladamente sus limitaciones.
Aunque era persona de pocas palabras, mostraba un gran sentimiento para atender a los demás y un gran cariño a la vocación salesiana, a Don Bosco y a María Auxiliadora. Que sean ellos quienes ahora presenten ante el Señor a Manolo que, como decía Benedicto XVI, ha tratado de ser un humilde trabajador en la viña del Señor, sirviendo con sencillez a los hermanos.