Antonio Recasens Cruset
Sacerdote (1888-1947)
Nacimiento: L’Arboç dels Penedès, 30 de junio de 1888
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 25 de mayo de 1905
Ordenación sacerdotal: Segorbe (Castellón), 23 de septiembre de 1911
Defunción: Valencia, 13 de agosto de 1947
Nació el 30 de junio de 1888, en L’Arboç dels Penedès (Tarragona).
El 1 de noviembre de 1899 ingresó como alumno en nuestro colegio de Rocafort, donde estudió bachillerato. Hizo el noviciado en Carabanchel Alto, y allí profesó el 25 de mayo de 1905.
Estudió filosofía en Carabanchel Alto, realizó el tirocinio práctico entre Huesca y Ciutadella y cursó teología en El Campello (1907-1911) mientras daba clase a los chicos. Fue ordenado sacerdote en Segorbe el 23 de septiembre de 1911.
Trabajó como consejero en El Campello (1911-1914) y en Alicante (1914-1921).
En El Campello actuaba como joven maestro de canto. Tal perfección alcanzó con sus alumnos que, habiéndose presentado el padre Manfredini, inspector, con ánimo de cerrar la casa, no pudo hacerlo: el simple hecho de oírles cantar el «Ave maris stella» le emocionó al extremo de retroceder en su decisión. Su «Schola cantorum» interpretaba con tal maestría su repertorio, que fue escogida para ir a Barcelona a la inauguración de la cripta del Templo Nacional Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús en el Tibidabo.
Vivió 59 años. Durante 30, fue director. Y director casi siempre fundador. Solo en dos ocasiones fue a casas ya fundadas, pero que, en cierto modo, eran como buques que hacían agua.
Fue director de la naciente casa de Alicante (1914). En 1921 pasaba de mar a mar, pues, dejando las playas alicantinas llenas de entusiasmo salesiano, llegaba hasta el Cantábrico. Santander fue su casa durante aquel curso. Al año siguiente era destinado a Valencia (1922-1927). Y cinco más tarde, fundaba el colegio de Alcoy (1927-1936). Así fue repitiendo su plan en Azkoitia (1937-1939), otra vez en Alcoy (1939-1940) y en Horta (1940-1945). Ya sin fuerzas, postrado en cama, dejó sus últimos esfuerzos en el naciente colegio de Valencia-Ruzafa (1945-1947). Aquí murió el 13 de agosto de 1947, a los 59 años de edad.
Fue un trabajador incansable, un motor siempre en marcha, alentando, empujando y arrimando el hombro; porque su acción y su vida se basaban en una fe profunda. Afirma don Basilio Bustillo:
«Distintivo de su vida fue el reglamento. No como nacido para cumplir leyes, sino por cuanto el reglamento le marcaba una línea segura. Era músico —y de los buenos— y sabía llevar el compás con justeza, pero atendiendo a ritmos y cadencias. Quizá era víctima de su manera de ser: de una severa amabilidad para consigo mismo y para con los demás».
Vivía pobremente. Sonreía con amabilidad, aunque hubiera de esforzarse. Era obediente a reglamentos, tradiciones y a los más pequeños deseos de los superiores. Llegaba a las casas precedido de cierta fama de duro, pero no lo era, sino justo y ejemplar. Sabía limar su carácter, no imponía su voluntad, sino que procuraba persuadir, atendiendo a todos con exquisita dignidad y elegancia. No imponía nunca sus órdenes. Tenía una especie de don innato para la medida exacta.
Don Antonio Recasens fue un hombre extraordinario, cuya acción llenó de gloria a la Congregación Salesiana.