Rodríguez Arce, Alberto

Alberto Rodríguez Arce

Coadjutor (1943-2009)

Nacimiento: Mondragón (Guipúzcoa), 4 de julio de 1943
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1961
Defunción: Pamplona, 21 de septiembre de 2009

Después de haber recibido la primera formación escolar con los hermanos de San Viator de Mondragón, marchó al aspirantado de San Fernando, en Madrid. Mientras tanto, sus padres se habían trasladado a Burgos. Esta ciudad, y sobre todo el pueblo de Ubierna, de donde eran naturales sus abuelos paternos y maternos, van a ser su referente familiar durante toda la vida.

A los 17 años siguió su formación en la casa de Mohernando, donde hizo el año de noviciado, profesando como salesiano coadjutor el día 16 de agosto de 1961. Después del noviciado, las casas de Deusto-Bilbao y La Almunia de Doña Godina (Zaragoza) facilitaron su período de perfeccionamiento y en el 1964 fue destinado al colegio de Nueva Montaña, en Santander, donde organizó el taller de mecánica y se entregó a la educación en el tiempo libre y en el deporte de aquellos muchachos. Desde 1967 le recibió la casa de Pamplona: fueron 42 años de auténtica entrega como educador salesiano, llegando a sentirse totalmente vinculado a las tierras y la gente de Navarra.

Alberto supo llevar con buen talante su última enfermedad y sus 25 largos años con dificultades de movilidad, desde que en 1984 tuviera un accidente de tráfico que cambió su ritmo de vida y de trabajo educativo. Tuvo que soportar 18 operaciones y todas ellas las afrontó con decisión y buen ánimo.

No perdió nunca la relación con sus familiares más cercanos, especialmente con su hermana religiosa de clausura, sor Milagros. A ella le informaba frecuentemente de la trayectoria que llevaba su enfermedad y con ella se sintió seguro y acompañado en los largos días de convalecencia.

Unido a su capacidad de generar amistades, Alberto se dedicó durante años a organizar los cursos técnicos ofrecidos por Salesianos Pamplona a las empresas que lo solicitaban o a los trabajadores que querían perfeccionar sus conocimientos. Preparaba con esmero los materiales, los listados y el seguimiento de los cursos. Son miles los nombres de los jóvenes y trabajadores de Navarra recogidos en los ficheros que, con cariño, guardaba Alberto en su despacho.

Cualquier tema deportivo, en general, era su punto de encuentro en las conversaciones. Colaboró con interés en afianzar el Trofeo Boscos. Él mismo llevó adelante el equipo del «Vulcano» y el «Club Cicloturismo Salesianos». Con ellos llegó hasta Roma y a Santiago de Compostela.

Uno de los últimos acontecimientos de su vida fue el 8 de junio de 2008, cuando Alberto participó en la iglesia parroquial de Ubierna (Burgos) en una fiesta entrañable: la celebración de acción de gracias por los cuatro nuevos beatos salesianos mártires Enrique Saiz Aparicio, Emilio Arce (pariente lejano del mismo Alberto), Higinio Mata y Juan Mata. Al año siguiente los acompañó con su muerte, que le llegó en Pamplona el 21 de septiembre de 2009, a sus 66 años de edad.