Rodríguez Conde, Inocencio

Inocencio Rodríguez Conde

Sacerdote (1910-2012)

Nacimiento: Vilaboa de Allariz (Orense), 3 de junio de 1910
Profesión religiosa: Madrid-Carabanchel Alto, 12 de octubre de 1929
Ordenación sacerdotal: Pamplona, 28 de agosto de 1942
Defunción: Madrid, 16 de septiembre de 2012

Don Ino, como cariñosamente fue llamado, nació el 3 de junio de 1910 en Vilaboa de Allariz (Orense) y falleció el 16 de septiembre de 2012 en el Paseo de Extremadura (Madrid). En esta última casa vivió 45 años, de los cuales los 35 últimos seguidos.

En Carabanchel Alto hizo el noviciado, profesó, estudió filosofía y realizó el tirocinio. La Guerra Civil le sorprendió en Santander trabajando con un grupo de chicos en una colonia veraniega. Allí sufrió sus buenas dificultades. Terminada la guerra, don Ino fue destinado a Salamanca, donde estuvo dos años, durante los que simultaneó los estudios de teología con la carrera de ciencias naturales en la Universidad Complutense de Madrid. Fue ordenado presbítero en Pamplona y cantó su primera misa en Madrid-Estrecho. Tenía a gala contar que el célebre don Salustio Alvarado, su profesor de ciencia naturales, a pesar de profesarse ateo, estuvo presente en la primera misa con sus compañeros de universidad y profesores. Refería que don Salustio quedó hondamente emocionado por el acontecimiento religioso.

Sus años sacerdotales entregados a la enseñanza transcurrieron entre Salamanca (dos veces y nueve años), Madrid-Paseo de Extremadura (tres ocasiones, dos como director: de 1946-1947 y 1962-1970, 54 años en total) y Guadalajara (siete años).

Don Ino, sencillamente, fue sacerdote salesiano educador. Con la buena salud que le acompañó durante su vida, siempre fue puntual a su cita con la eucaristía, la más tempranera del templo. Su amor a la Auxiliadora le llevó a dedicarle el rosario completo cada día. Proverbial su preparación y dedicación a las clases y al laboratorio de ciencias. Competente y sabio, sabía transmitir la ciencia y hacerla gustar entre tantísimos antiguos alumnos que le veneraban. Salesiano a pie de patio, siempre, hasta con sus 100 años a cuestas. Salesiano de comunidad, fraterno y piadoso, sonriente, sereno, de conversación agradable y culta.