Rubio Moreno, Ignacio

Ignacio Rubio Moreno

Sacerdote (1921-1983)

Nacimiento: Barcelona, 8 de abril de 1921
Profesión religiosa: Sant Vicenç del Horts
Ordenación sacerdotal: India
Defunción: Shillong (India), 15 de abril de 1983

Nació en Barcelona el 8 de abril de 1921. Sus padres, Juan y Ángeles, venidos de Almería a Barcelona en busca de mejores condiciones de vida, ofrecieron a la Congregación a dos de sus seis hijos, al mayor y al menor: José e Ignacio. Ambos llegarán a ser sacerdotes salesianos y misioneros en la India.

Junto con José María, fueron alumnos de Rocafort. La integridad cristiana de sus padres quedó demostrada en el hecho de que, con peligro de sus propias vidas, acogieron en su casa al director del colegio, don Daniel Conde, durante muchos meses de la Guerra Civil.

Ambos hermanos sintonizaron rápidamente con el estilo y el carisma salesiano que se respiraba en el colegio. De hecho, Ignacio entró muy joven al noviciado. José María lo haría después, a los 24 años, cumplido ya el servicio militar.

Hizo Ignacio el noviciado en Sant Vicenç dels Horts y emitió su primera profesión. Hizo filosofía en Gerona y el trienio en Horta. En 1948 fue enviado a la India, donde se unió al extraordinario grupo de misioneros españoles que extendieron el Reino de Dios a manos llenas entre las buenas gentes de aquel país. Allí culminó los estudios eclesiásticos y se ordenó sacerdote.

Era una persona adornada con extraordinarias dotes de sabiduría, santidad, eficacia y entrega que empleó en favor de los más necesitados.

Murió repentinamente en Shillong (India) el 15 de abril de 1983, a los 62 años, causando una enorme corriente de estupor, dolor y admiración hacia la figura del gran misionero.

Su hermano José María, misionero también en la India durante muchos años, al comunicar su muerte en carta al inspector de Barcelona, don Carlos Zamora, escribe: «Hemos perdido a uno de nuestros mejores misioneros, que estuvo trabajando en esta gran nación durante 35 años. ¡Fue otro Javier, pero del siglo XX! Pasó por el mundo haciendo el bien a manos llenas construyendo escuelas, iglesias, capillas, seminarios, residencias, hospitales, dispensarios y centros sociales a docenas… Kotaguiri, Madrás, Bombay, Dibrugarh, Shillong, etc., son testigos de su gran apostolado».

El arzobispo de Shillong, monseñor Hubert D’Rosario, salesiano, daba el siguiente testimonio sobre el padre Rubio: «El padre Rubio… Un hombre que ha dejado un carácter indeleble en los anales de la Congregación Salesiana y en la Iglesia Católica del noreste de la India…

Su compañero de fatigas misioneras, padre José María Zubizarreta, comunicaba así la noticia de su funeral: «Acabo de volver de Shillong, donde he asistido a su funeral: un homenaje merecido, un triunfo glorioso, de un gran misionero, gran sacerdote, gran hombre cabal, noble caballero, amigo sincero. A las dos de la tarde del domingo 17, ocho mil personas abarrotaban la catedral de Shillong.

Éramos 120 sacerdotes con tres obispos salesianos a la cabeza… Ha sido una figura irrepetible y una gloria y orgullo de la labor de todos los misioneros españoles… Hemos perdido, me atrevería a decir, la espina dorsal de toda la labor misionera de los españoles de aquí… Ya lo hemos enterrado al ladito de Manolo Albizuri. ¡Qué pareja!».