Joaquín Ruiz de Loizaga Fernández Valderrama
Sacerdote (1929-2024)
Nacimiento: Fontecha (Álava), 20 de octubre de 1929
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1948
Ordenación sacerdotal: Madrid, 23 de junio de 1957
Defunción: Barakaldo, 1 de junio de 2024
Joaquín había nacido en Fontecha, pueblo de la provincia de Álava, junto al río Ebro que separa Álava y Burgos, y cerca de la antigua casa salesiana de Zuazo de Cuartango. Hijo de Benigno y de Mª Guadalupe, que formaron una familia numerosa en el ámbito rural donde vivieron. Dos hermanos suyos fueron clérigos de San Viator, y Joaquín sintió pronto de pequeño la vocación salesiana.
Ingresó en el aspirantado de Astudillo en 1943, donde realizó con sencillez esta etapa formativa en la antigua Inspectoría Céltica a la que perteneció en su origen, y que volvió a ser la Inspectoría al final de su vida. Siguió con normalidad las etapas formativas de entonces: el noviciado en Mohernando, terminando con la profesión religiosa el 16 de agosto de 1948; el posnoviciado-Filosofía en Madrid-San Fernando 1948-1950; los tres años de tirocinio práctico en Barakaldo (1950-1953); y la etapa de Teología en Madrid-Carabanchel, desde el 1953 que terminó con la ordenación sacerdotal el 23 de junio de 1957.
Sus primeros años de sacerdocio los vive en las casas de Cambados, Zamora y Santander (primero en la comunidad del Alta y después en la de Nueva Montaña), hasta que en 1968 se afinca en Cruces (Barakaldo). En esta casa salesiana se ha entregado como salesiano durante más de 50 años, plenamente integrado, llegando a ser persona muy querida y conocida en el ambiente de la obra salesiana y en el barrio, colaborando en la parroquia de Burceña, y animando también con su presencia el centro de mayores, al que en sus últimos años visitaba mañana y tarde diariamente.
Interesado por las Matemáticas, la Física y la Química, obtuvo las habilitaciones para dar clase desde los primeros años de su sacerdocio como Auxiliar de esas enseñanzas. Varias generaciones han pasado por sus manos aprendiendo su saber y formándose con su acción de educador salesiano. Junto a su labor educativa formal, Joaquín nos ha dado ejemplo de salesiano que se hace presente entre los jóvenes y educadores, independientemente de la edad, para animar y lograr en todos la unidad en la casa común, tanto en un ambiente educativo como en otro.
Joaquín ha ejercido su sacerdocio en la iglesia de Barakaldo durante décadas, promoviendo con gran entusiasmo la devoción a María Auxiliadora, con diversidad de iniciativas entre las que destaca el reparto de calendarios cada año y el rezo del rosario, del que no se desprendía en su última etapa. Y ha difundido el carisma salesiano de modo extraordinario mediante el Boletín Salesiano que hacía llegar a muchas familias allegadas a la casa salesiana.
Era un ejemplo para todos con su austeridad y su generosidad, con su asistencia a los actos comunitarios, del tipo que fueran. En el comedor trataba de ofrecer su buen humor y sus ocurrencias jocosas, siendo un elemento cohesionador en la comunidad. Amante de todo tipo de deportes, estaba siempre disponible para echar una mano en las tareas que sus posibilidades físicas le permitían.
En el año 2023 cumplió los 75 años de vida religiosa. El Señor, que le ha sostenido en la fidelidad vocacional, mostrará ahora su fidelidad haciéndole entrar en el banquete del Reino, como sencillo trabajador de la viña del Señor.