Sabaté Lleonart, José

José Sabaté Lleonart

Coadjutor (1887-1969)

Nacimiento: Sabadell, 9 de marzo de 1887
Profesión religiosa: Sarrià, 30 de agosto de 1905
Defunción: Vigo, 23 de diciembre de 1969

Nació en Sabadell (Barcelona) el 9 de marzo de 1887, en una familia muy cristiana. Ingresó en el colegio salesiano de Sarrià, cuando apenas tenía 9 años y se fue formando en aquel ambiente de estudio, de piedad y religiosidad salesiana, donde todavía se respiraba el recuerdo de santidad que Don Bosco dejara en su visita, 10 años antes.

A los 16 años, sintió la llamada de Dios a la vocación salesiana. En la misma casa de Sarrià hizo el noviciado de preparación a la profesión religiosa con la que se consagró en la Congregación Salesiana, el día 30 de agosto de 1905.

Recibió la primera obediencia religiosa para la misma casa de Sarrià, como encargado de los aspirantes coadjutores, después de haber estado encargado de la Iglesia de María Auxiliadora, de la archicofradía de la misma, de la puesta en marcha de los coros con su capilla domiciliaria cada uno. A él le corresponde el mérito de haber iniciado esa piadosa práctica, extendida hoy por toda España. Se distinguió también en la esmerada preparación de los niños a la primera comunión, actividad que continuaría durante toda su vida.

En el año 1922 fue destinado al colegio de Ronda de Atocha de Madrid. En esta casa le sorprende la Guerra Civil española. Con los demás salesianos, fue echado fuera del colegio. Se refugió en la pensión de unos amigos, en compañía de otros salesianos y alumnos mayores.

Don José Sabaté llevaba una vida profundamente religiosa. El salesiano don Ernesto Armelles, refugiado en otra pensión, le facilitó una cierta cantidad de hostias consagradas con las que pudo comulgar casi a diario. El señor inspector de la céltica en aquel entonces don Felipe Alcántara, le logró todos los salvoconductos para salir de España. Llegó al campo de concentración de Pamplona, de donde lo sacó don Marcelino Olaechea. Después de unos días, fue destinado al colegio Salesiano de San Matías de Vigo.

Don José estuvo en la casa de San Matías de Vigo 32 años, dando clase a los pequeños de la primera elemental y con otras incumbencias. Durante todos esos años derrochó entusiasmo, dotado de simpatía, don de gentes y de bondad. Recibió varias condecoraciones, medallas y distintivos que exhibía como un honorable catalán.

En el año 1963, un incendio redujo a cenizas la casa de San Matías. En el Colegio-Hogar de San Roque de la Caja de Ahorros de Vigo, los hermanos le dieron fraternal y cariñosa acogida.

Una arteriosclerosis le privó de la vista, del oído y de las articulaciones los tres últimos años de su existencia. Murió el día 23 de diciembre del año 1969, a los 82 años de edad.

Don José fue el sistema preventivo encarnado, un excelente profesional de la educación, entregado a los niños en la clase, en los recreos, en las visitas a la iglesia, en el viacrucis, en los paseos, en la catequesis de la primera comunión, en el círculo de Amigos de las Misiones, en las procesiones; en todas partes, con niños.

Don Gonzalo Rey Alar, prestigioso periodista de Vigo, distinguido antiguo alumno, escribió en la prensa de la ciudad, como homenaje póstumo al buen salesiano:

«Don José era un salesiano integral, con toda la carga de bondad, de alegría, de dedicación total y emocionada a los niños, como quería Don Bosco.

¡Cuántos chicos vigueses, de los que hoy ejercen profesiones liberales, se sientan en oficinas, bancos o integran la plantilla de taller, pasaron por el aula, donde don José daba sus lecciones y, principalmente, su lección imborrable de amor!».

El florón más hermoso y más representativo se lo dedicó el excelentísimo señor arzobispo de Valencia, monseñor Marcelino Olaechea, que había convivido con él tantos años y tanto se querían:

«Estaba dotado de un alma buena; tan buena se la dio el Señor, pura y sencilla, que era imposible no quererlo. Para nadie tuvo hiel. Su nombre entra dignamente en el catálogo de los santos hermanos coadjutores —la idea más genial de Don Bosco— que yo he conocido».