Sanz Victoria, Francisco

Francisco Sanz Victoria

Sacerdote (1930-2019)

Nacimiento: Salsadella (Castellón), 11 de febrero de 1930
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 16 de agosto de 1946
Ordenación sacerdotal: Barcelona-Tibidabo, 26 de junio de 1955
Defunción: El Campello (Alicante), 3 de enero de 2019

Don Francisco nació en Salsadella (Castellón), el 11 de febrero de 1930. Era hijo de José María y Mercedes, esposos que educaron en la fe y en las buenas costumbres a sus hijos, dos de los cuales, José María y Francisco, serían con el correr de los años sacerdotes salesianos. Los dos hermanos iniciaron su vida salesiana conjuntamente en 1941 hasta ser ordenados sacerdotes el mismo día, 26 de junio de 1955.

Francisco inició el aspirantado en el Tibidabo y lo terminó en Sant Vicenç dels Horts (1941-1945), donde también hizo el noviciado y la primera profesión el 16 de agosto de 1946. Cursó los estudios de filosofía en Gerona (1946-1951) y allí realizó el tirocinio (1948-1951) y la profesión perpetua (1951). La teología la estudió en Martí-Codolar (1951-1955) y fue ordenado sacerdote en el Tibidabo el 26 de junio de 1955.

Al año siguiente completó su formación teológica en Turín-La Crocetta (19551956), de donde pasó al colegio de Barcelona-Horta (1956-1957). Fue a continuación consejero-jefe de estudios del estudiantado filosófico de Sant Vicenç dels Horts (1957-1961) y después director (1961-1963). Pasó luego a ocupar el cargo de director del colegio de Burriana (1963-1969). Y a partir de entonces desempeñó diversos cargos en el campo de la docencia: jefe de estudios de El Campello (1969-1971) y Alicante Don Bosco (1984-1987), administrador de Cuenca (1971-1974), competente profesor en Valencia-San Juan Bosco (1974-1984), Alicante-Don Bosco (1987-1997) y vicario parroquial en Valencia-San Antonio Abad (1997-2014).

En el verano de 2014 fue trasladado a la Casa de Salud de El Campello, con un proceso avanzado de Alzheimer, que fue deteriorando su salud hasta su fallecimiento ocurrido el 3 de enero de 2019, a la edad de 88 años.

En la homilía de su funeral el P. Inspector trazó el perfil humano y salesianos de su persona: “Fue un buen hijo de Don Bosco, salesiano atento, amable, bondadoso y de un gran nivel cultural, trabajador, responsable y entregado a sus actividades pastorales y educativas con competencia y tenacidad. Fue un religioso íntegro, centrado en lo que realmente era el fundamento de su vida: el amor a Jesucristo, a María Auxiliadora y a Don Bosco. Era capaz de enseñar cualquier materia y ser un buen músico con el piano, del que se servía para acompañar en las zarzuelas que se representaban… Se hizo querer por todos.”

La enfermedad apagó el brillo de su privilegiada inteligencia, pero no la serena bondad con la que se presentó al Señor, a quien sirvió con tanta fidelidad. En su breviario se encontraba la ORACIÓN DEL ENFERMO de san Juan Pablo II que debió rezar con frecuencia y que termina así:

“Señor, sé que el dolor lo permites tú para mayor bien de los que te amamos. Haz que estas dolencias que me aquejan me purifiquen, me hagan más humano, me transformen y me acerquen más a ti”.