Alfonso Torras Pena
Sacerdote (1927-2011)
Nacimiento: Vigo, 30 de abril de 1927
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1945
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 27 de junio de 1954
Defunción: Arévalo, 7 de agosto de 2011
Nació en Vigo (Pontevedra) el 30 de abril de 1927, en el seno de una familia profundamente cristiana. Sus padres, Alfredo y Sara, se sintieron siempre orgullosos de la vocación salesiana y sacerdotal de su hijo Alfonso.
Sus primeros estudios los cursó en el colegio salesiano San Matías de Vigo y en el aspirantado en Mohernando. Allí mismo comenzó el noviciado y emitió su primera profesión el 16 de agosto de 1945. A continuación cursó dos años de filosofía en el mismo Mohernando. Al concluir estos, es destinado a la Institución Sindical Virgen de la Paloma, como maestro y asistente, para hacer el trienio.
Hizo la profesión perpetua en Carabanchel Alto-Madrid, en el año 1951. Comenzó sus estudios de teología durante los años 1950-1954 y fue ordenado sacerdote por monseñor González de Arbeláez en Carabanchel el 27 de junio de 1954.
Alfonso era una persona bien preparada (estaba en posesión del título de auxiliar de Matemáticas) y desempeñó de forma responsable y con profesionalidad aquellas tareas que le encomendaron los superiores. Entre ellas, destacamos las siguientes: director de estudios en el colegio salesiano de María Auxiliadora de Salamanca (tres años); director de estudios en la Institución Sindical Virgen de la Paloma (cuatro años); administrador en el madrileño colegio Santo Domingo Savio (tres años); administrador del colegio de Atocha (dos años); secretario en Puertollano.
Durante varios años fue secretario personal del superior regional para España y residió en la Casa General de Roma, cargo que desarrolló con gran diligencia y detalle. Trabajó en el archivo central de la Pisana (casa generalicia) ordenando con gran precisión el fondo Don Bosco.
En el año 1999, cuando la enfermedad hizo presa en él y no podía valerse por sus propios medios, fue llevado a la residencia Felipe Rinaldi de Arévalo. Allí permaneció hasta que fue llamado a la casa del Padre, el día 7 de agosto de 2011, a los 84 años de edad.
Fue Alfonso un salesiano sumamente responsable y trabajador, callado, pero muy servicial y delicado en el trato. Los últimos años el Alzheimer lo enajenó casi completamente, pero soportó con dignidad su minusvalía física. Fue sacerdote ejemplar y un religioso muy cumplidor en todo.