Tovar Méndez, Domingo

Domingo Tovar Méndez

Sacerdote (1848-1917)

Nacimiento: Santiago de Compostela, 24 de enero de 1848
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 23 de agosto de 1897
Ordenación sacerdotal: Santiago de Compostela, 23 de diciembre de 1871
Defunción: El Campello, 29 de octubre de 1917

Nació el 24 de enero de 1848, en Santiago de Compostela (La Coruña). Hizo todos los estudios eclesiásticos en el seminario diocesano de su ciudad y fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1871.

Posteriormente se licenció en Teología en 1878. Fue párroco de Morgadanes (Pontevedra), y en 1896 marchó a Sarrià, donde era director don Manuel Hermida. Allí mismo inició el noviciado y profesó con votos perpetuos en Sant Vicenç dels Horts, el 23 de agosto de 1897.

Trabajó como director fundador de la obra salesiana de Valencia-San Antonio Abad (1898-1903), fue director de Gerona (1903-1906), secretario inspectorial en Sarrià (1906-1909), encargado de la propaganda del Tibidabo (1908-1909) y finalmente fue destinado a El Campello (1909-1917), como confesor y profesor de Teología y Sagrada Escritura. Allí murió el 29 de octubre de 1917, a los 69 años de edad.

Don Enrique Vallbona describe el ambiente social del barrio de la calle Sagunto de Valencia, al que don Domingo Tovar llegó como director en 1898 para fundar la obra salesiana: «El barrio de Sagunto ardía en luchas fratricidas, de jóvenes que dirimían sus contiendas con pistolas. Los niños callejeaban mañana y tarde, y se ocupaban en mil diabluras, porque no existían escuelas desde San Miguel de los Reyes hasta las Torres de Serranos».

Don Rinaldi, en su informe al Rector Mayor en 1900, decía: «Se trabaja mucho en el Oratorio; pero es un trabajo con jóvenes peores que los salvajes; les encanta la navaja y la refriega, son ignorantes y están azuzados por el anticlericalismo, que parece haber echado raíces aquí como en ninguna otra región de España».

Refiriéndose a la época de El Campello, don Basilio comenta en uno de sus libros: «¡Qué trío más hermoso formaron durante años aquellos grandes salesianos! (Martín Goicoechea, Guillermo Gil y Domingo Tovar); trío de perfección, de serenidad y de piedad. Eran admirables comentadores del padre Rodríguez. Todas las tardes paseaban juntos, por la vía del tren, con cierta pereza, encorvados, peinando canas. El tiempo les fue separando; a don Domingo le tocó el primero».