Eustaquio Vaquero Fernández
Coadjutor (1891-1984)
Nacimiento: Valverde de Campos (Valladolid), 29 de marzo de 1891
Profesión religiosa: Bernal (Argentina), 26 de enero de 1916
Defunción: Rosario (Argentina), 1 de octubre de 1984
Nació el 29 de marzo de 1891 en Valverde de Campos (Valladolid). Joven de unos 20 años decidió marchar a buscar trabajo en Argentina. Conoció a una familia, los Palestro, que lo presentaron en el colegio salesiano de San José en Rosario. Allí se empleó en la administración. El contacto con el personal del colegio lo llevó a querer ser salesiano. Marchó al noviciado de Bernal, donde profesó como coadjutor salesiano el 26 de enero de 1916. Inmediatamente cargó con su primera obediencia: lo destinaron a la tierra del jazmín y del azúcar. Allá frecuentó la escuela normal desde 1906 a 1909. Tucumán lo guarda al maestro como a una joya en el recuerdo. Broquelado en una sólida devoción a la Madre de Dios, atravesó una quincena de años sembrando el bien, no solo de palabra sino también de ejemplos. Su nuevo destino fue Rodeo del Medio, Mendoza. Allá fue enólogo. Buen catador de vinos, aunque mayor catador de espíritus. Hizo escuela. Meticuloso en la enseñanza, hombre de disciplina con sus alumnos, consiguió mezclar las probetas con el Evangelio; los experimentos con el apostolado. Nuevamente fue destinado a Rosario para marcar rumbos en la administración y en las aulas de física y química de la entonces sección de artesanos.
Y mientras tanto, los años trascurrían. Don Vaquero fue un anciano joven. Metódico en sus prácticas de piedad, en sus comidas y bebidas, en su dosificada alegría. Falleció en Rosario el 1 de octubre de 1984 a los 92 años, cargado de méritos y dejando una luminosa estela de ejemplos: observante, responsable, fiel, trabajador, alegre…