José Vicente Pindado
Sacerdote (1940-2014)
Nacimiento: Llano de Olmedo (Valladolid), 20 de marzo de 1940
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1957
Ordenación sacerdotal: Salamanca, 5 de marzo de 1967
Defunción: Bilbao, 23 de julio de 2014
Nació el día 20 de marzo de 1940 en el seno de una familia cristiana y numerosa, en Llano de Olmedo, pueblecito vallisoletano, situado en un otero, de cuyo entramado merece ser destacada la iglesia de San Pedro Apóstol, en la que Pepe recibió el bautismo, el día 14 de abril de 1940.
En septiembre de 1952 hacía su entrada en el aspirantado de Astudillo, lo continuó en Arévalo, hasta el comienzo del noviciado que hizo en Mohernando y que finalizó con la primera profesión religiosa el día 16 de agosto de 1957.
Después de la formación filosófica en Guadalajara, pasó sus dos primeros años de vida práctica salesiana en el colegio de Santander y uno en Barakaldo. Luego cursó los estudios de teología en Salamanca, al final de los cuales recibió la ordenación sacerdotal el día 5 de marzo de 1967.
Ya salesiano sacerdote, fue destinado a Zuazo de Cuartango, como maestro, asistente y después como administrador, misión salesiana que irá desempeñando en otros lugares como Sarracín (Burgos),
Santander, desde donde en 1989 fue llamado a la sede inspectorial de Bilbao, como ayudante del ecónomo inspectorial, administrador y vicario en la comunidad hasta el año 2014, en el que nos dejó para pasar a la casa del Padre.
Era una persona muy humana, que se alegraba con los que se alegraban y sufría con los que sufrían; una persona muy de su familia, que se emocionaba al hablar con ellos y de ellos; les quería y le querían. Muy identificado con su tierra vallisoletana.
No quería sobresalir ni alardear de nada. Era trabajador en la penumbra y en el silencio humilde, reservado en el trato, pero muy querido por todos. Siempre dispuesto a echar una mano allí donde fuera necesario. El suyo era un trabajo callado, sin mucha apariencia y siempre dispuesto a la ayuda fraterna, silenciosa y efectiva.
Pepe era de sonrisa fácil, cordial y atenta, sencilla y de temperamento bien equilibrado; era piadoso y observante, fiel a la oración personal y comunitaria.
Casi un año, desde el mes de septiembre de 2013 hasta el mes de julio de 2014, duró la prueba de la enfermedad, que soportó con su serena actitud habitual. Murió la tarde del día 23 de julio de 2014, a los 74 años.