Villalobos Trujillo, Cristóbal

Cristóbal Villalobos Trujillo

Sacerdote (1926-1996)

Nacimiento: Monda (Málaga), 13 de marzo de 1926
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1945
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 28 de junio de 1953
Defunción: Córdoba, 19 de marzo de 1996

Nace en la localidad malagueña de Monda, el 13 de marzo de 1926. Es el quinto de seis hermanos. Su padre, Bonifacio, guardia civil, fallece de infarto cuando Cristóbal apenas tenía 10 años. Su madre, Isabel, se va al cercano pueblo de Coín (Málaga) donde lucha duramente para sacar a sus hijos hacia delante. Don Telesforo, párroco de Coín, ayuda a la familia y encamina al niño al internado de los salesianos de El Castillo de Ronda.

En el verano de 1944 ingresa en el noviciado de San José del Valle y emite los votos el 16 de agosto de 1945. Estudia filosofía en el estudiantado de Consolación en Utrera, el tirocinio práctico lo realiza en Córdoba y en Pozoblanco. Una afección pulmonar le obliga a estar durante algún tiempo de reposo en la casa de Ronda.

Hace teología en el estudiantado de Carabanchel Alto. Es ordenado el 28 de junio de 1953 en Madrid de manos de monseñor Ricote.

Después de un año estudiando derecho canónico en la Universidad Pontificia de Salamanca (1953-1954), es destinado a su colegio de Ronda, del que llegará a ser catequista, consejero y director (1954-1963). Esta etapa rondeña supuso un crecimiento del internado que gozó de un estupendo ambiente de estudio y clima de familia.

En Pozoblanco (1963-1967), también utiliza la misma fórmula, dirigida a la formación profesional. En Pedro Abad (1967-1970), dirige y atiende a los aspirantes mayores. Los dos años siguientes los pasa en Roma (1970-1972), haciendo la licenciatura en teología espiritual.

A la vuelta es nombrado vicario inspectorial (1972-1978), encargado de la pastoral juvenil y vocacional. Impulsa los campamentos, nace el movimiento Luz-Vida. Terminado este encargo inspectorial, pasa un año en el nuevo colegio de La Cuesta (Tenerife), marcha después de director a la residencia Santo Domingo Savio de Jaén y de allí pasa a

Úbeda (1983-1985) como ecónomo. Le siguen dos años, uno de director en Pozoblanco y otro en el prenoviciado en Córdoba como formador.

Pero su salud no termina de acompañarle y se resiente. Es destinado al noviciado de Sanlúcar La Mayor (1987-1994), como vicario y formador. Su corazón no termina de responderle bien y es enviado a Úbeda (1994-1996) para descansar. No obstante, debido a varias crisis cardíacas, es internado en Córdoba. Se le opera del corazón, pero en el postoperatorio falleció el 19 de marzo de 1996, a los 70 años.

Fue un salesiano sencillo, generoso y sacrificado, simpático y ocurrente. Creador de espacios de familia y de cercanía, cargado de valores salesianos, trabajó sin descanso, sin que su débil salud fuera una excusa. Entusiasta y siempre consciente de la voluntad de Dios para con él y quienes estaban a su alrededor.