Yun Encinas, Andrés

Andrés Yun Encinas

Sacerdote (1881-1953)

Nacimiento: Pozoblanco (Córdoba), 1 de enero de 1881
Profesión religiosa: Sevilla, 19 de septiembre de 1905
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 10 de junio de 1911
Defunción: Sevilla, 4 de mayo de 1953

Nació el 1 de enero de 1881 en Pozoblanco (Córdoba). Educado en un ambiente religioso, entró muy pronto en el seminario de Córdoba.

El espíritu salesiano se difundió antes de la llegada de los salesianos a la comarca de los Pedroches, a la que pertenece Pozoblanco. Andrés, que recibe esta influencia, a sus 21 años y con el segundo curso de teología concluido, solicitó a don Pedro Ricaldone, inspector y futuro Rector Mayor, ser admitido en la Congregación Salesiana.

En 1902 ingresa como aspirante en Sevilla, en el oratorio festivo tiene sus primeros lances salesianos y a continuación realiza el noviciado, que corona el 19 de septiembre de 1905 con la profesión religiosa. Tras una corta experiencia salesiana en Sevilla, es enviado a Écija (1907-1913) como maestro y asistente de los aspirantes. Entre tanto, teniendo ya los estudios teológicos, es ordenado sacerdote el 10 de junio de 1911 en Sevilla. Ya sacerdote, continúa en Écija, ahora como jefe de estudios.

Ejerce después su ministerio sacerdotal en la casa de Sevilla (1913-1916, 1927-1929), Montilla (1916-1921), el colegio del Sagrado Corazón de Ronda (1922-1927) como catequista y jefe de estudios, además de dedicarse a la predicación con erudición, elocuencia y fervor.

En 1929 es destinado como director a la casa de Córdoba (1929-1935). Las dificultades se multiplican sobre todo a partir de la proclamación de la república en 1931. Mantuvo la creciente pujanza del colegio y la devoción a María Auxiliadora. Concluyó con los actos de canonización de Don Bosco, que fueron todo un acontecimiento en Córdoba.

El 23 de septiembre de 1935 partía como director y párroco de la obra de Algeciras. Los salesianos estaban encargados por el obispo de las tres parroquias de la ciudad La Palma (la matriz), el Carmen y San Isidro. Hombre de experiencia y dotes de gobierno, comienza la labor de restauración material de lo afectado por los graves incidentes del año 1931. El acuerdo con el obispo incluía el poner en marcha unas escuelas populares, las de San Ramón, como complemento a la labor parroquial. Estas se pusieron en marcha en el curso 1936-1937 con cuatro aulas. Al mismo tiempo, Andrés es encargado por las autoridades escolares locales de la dirección del instituto de educación de la localidad. Al concluir su dirección, se colocó una lápida conmemorativa en la iglesia matriz de La Palma.

En 1943 es destinado a las Palmas de Gran Canaria, primero como párroco de Santa Catalina confiada a los salesianos (1943-1949), donde puso en marcha una escuela parroquial y un oratorio en la barriada del Barranquillo. Siguió después como director de la casa (1949-1952). En este último período inauguró el nuevo pabellón de talleres y obtuvo el reconocimiento oficial de las escuelas. Predicó por toda la isla, difundiendo la devoción a María Auxiliadora.

En 1952, ya tocado de salud y anciano, fue destinado a la casa de Jerez de la Frontera para descansar, aunque continuó su labor de predicación y de compromisos pastorales. En uno de esos viajes a Sevilla, se sintió repentinamente mal y falleció en el Hogar de San Fernando de Sevilla el 4 de mayo de 1953, a los 72 años de edad.

Salesiano bien formado, inteligente, de grandes dotes de gobierno y organizativas, trabajador incansable, consumió toda su vida en favor de los jóvenes y las clases populares.