Florentino Merino Vicente
Sacerdote (1937-2024)
Nacimiento: Coca de Alba (Salamanca), 10 de septiembre de 1937
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1954
Ordenación sacerdotal: Turín, 11 de febrero de 1965
Defunción: Arévalo (Ávila), 20 de julio de 2024
Florentino nació en Coca de Alba, provincia de Salamanca, el 10 de septiembre de 1937, hijo de Petronila y Florentino. Después de los estudios elementales en el pueblo y los años de aspirantado, realizó el noviciado en Mohernando durante el curso 1953-1954, profesando como salesiano el 16 de agosto de 1954.
Tras los años de la filosofía en la casa de Guadalajara, pidió ir a las misiones y fue enviado, junto con su amigo y compañero Modesto Berciano, a la inspectoría Perú-Bolivia. Hizo el tirocinio práctico en Lima y fue enviado a Italia realizar los estudios de teológicos en el Pontificio Ateneo Salesiano, que entonces tenía su sede en Turín-La Crocetta. Durante esos años tuvo como profesores, entre otros, al Venerable don Quadrio y al cardenal Javierre. Fueron para él años de intensa espiritualidad salesiana vivida en contacto con los Superiores mayores y con los más genuinos ambientes y lugares salesianos. En aquel instituto en el que abundaban grandes personalidades internacionales, Florentino se distinguió por su sencillez y su humilde disponibilidad en el servicio de los demás. Fue ordenado sacerdote en la Basílica de María Auxiliadora de Turín el 11 de febrero de 1965, fiesta de la Virgen de Lourdes, patrona del PAS. Terminados los estudios retornó a Bolivia, ya inspectoría independiente de la de Perú. Ejerció su ministerio sacerdotal en Calacato (1963-1968), La Paz (1969-1970), y Santa Cruz (1970-1976) como director el primer trienio. La salud no le acompañó y tuvo que volver a España, siendo destinado a Salamanca, primero a la casa de San José de Pizarrales (1976-1977) y seguidamente a la casa de María Auxiliadora, donde trabajó desde el 1977 al 1992. En este último año, la obediencia le llevó, primero como vicario y luego como director, a la Casa Inspectorial de la entonces Inspectoría Salesiana “San Juan Bosco”, con sede en Madrid (1992-1997). Fue miembro de la primera comunidad e la recientemente abierta casa de Parla, población cercana a Madrid, entre los años 1997 y 2002, año éste en el que volvió de nuevo a su querida casa de Salamanca-María Auxiliadora (2002-2015). Su total disponibilidad permitió que la obediencia le llevara a su último destino como salesiano a pleno rendimiento: Alcalá de Henares, del 2015 al 2020, año éste en que precisó ya de los cuidados de la Casa de Salud de Arévalo.
Florentino era una persona sencilla sin ser simple, un salesiano humilde y trabajador, bueno en el mejor sentido de la palabra. Simpático, tranquilo, generoso, disponible y abierto a lo que se le encomendara, siempre con una sonrisa en la boca. Creador de buen ambiente comunitario: se prestaba a bromear con él, se mostraba natural, espontáneo y demostraba un sano sentido del humor, generando un buen ambiente de familia. Presente siempre en los actos comunitarios, se mostraba luego muy activo y responsable de sus tareas, y muy celoso en su labor pastoral, especialmente en la pastoral del sacramento de la Reconciliación, donde echaba muchas horas como sacerdote. Disfrutaba de los chicos, siempre dando el primer paso para entrar en contacto con ellos. Era experto en disimular sus preocupaciones para evitar preocupaciones a los demás. Seguro que ahora estará iluminando el cielo con su sonrisa y echando una mano en lo se precise, junto al Señor, Don Bosco y nuestra Madre Auxiliadora. Descanse en paz. Murió en la mañana del 20 de julio de 2024, después de unos años con un progresivo Alzheimer en la Casa de Salud de Arévalo.