Gregorio Calama Barés
Sacerdote (1931-2012)
Nacimiento: La Alberca (Salamanca), 9 de mayo de 1931
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1948
Ordenación sacerdotal: Córdoba, 23 de junio de 1957
Defunción: Cádiz, 28 de enero de 2012
Nació el 9 de mayo de 1931 en La Alberca (Salamanca). Fueron sus padres Lorenzo y Juana. Eran cinco hermanos, uno de ellos sacerdote diocesano. Iba a la escuela, ayudaba a su familia en el campo y era monaguillo en el pueblo. Tenía al tío Ildefonso y a varios primos estudiando para salesianos.
El salesiano Abraham Lorenzo le preparó los papeles y el 3 de agosto de 1943 lo esperaba en Salamanca para ingresar en el aspirantado de Antequera.
Completa los estudios en Montilla. Hace su noviciado en San José del Valle, profesando el 16 de agosto de 1948. En Nuestra Señora de Consolación, estudia los dos años de filosofía.
El trienio práctico lo realiza en Puerto Real. Comienza a estudiar Teología en Alcalá de Guadaíra y la termina en Posadas. Se ordena sacerdote en Córdoba el 23 de junio de 1957.
Es destinado a la Universidad Laboral de Sevilla (1957-1958). El curso siguiente va a la Crocetta de Turín, donde obtiene el título de licenciado en Teología. De nuevo vuelve a la universidad sevillana, ejerciendo como director pedagógico de varios colegios y varios años como «maestro de costumbres», que era el coordinador de las actividades de los siete colegios de la universidad; La Línea de la Concepción (1966-1971), como jefe de estudios; Campano (1977-1983), como director y párroco del «Colorado»; Cádiz (1983-1989), como encargado de la enseñanza primaria; de nuevo La Línea (1989-1995), como director. En el verano de 1891, por invitación del inspector, conoció la acción misionera de nuestros hermanos en Togo (África). Así comenzó su estrecha colaboración en el envío de contenedores desde el puerto de Algeciras para Togo. A sus 65 años se encamina a Togo (1995-1999), donde se entregó con entusiasmo a su trabajo misionero, sobre todo en la casa de Cinkassé.
De vuelta en España por razones de salud, es destinado a Campano (1999-2000) y después a Cádiz (2000-2012), como confesor, director espiritual y animador de grupos de la Familia Salesiana.
Aunque aquejado en sus últimos tiempos de insuficiencia cardíaca, no dejó de trabajar hasta el día anterior a su muerte. El 27 de enero se retiró a descansar como siempre. A la mañana siguiente, al no aparecer en la oración, se lo encontraron muerto en su habitación. Era el 28 de enero de 2012. Tenía 80 años de edad.
Era bueno por naturaleza, generoso y bonachón. Salesiano de asistencia y de patio. Incansable trabajador y muy sufrido. Fiel a las prácticas de piedad, al confesionario y a las celebraciones de la comunidad y de los niños. Testimonio vocacional, que supo entusiasmar y animar al seguimiento de Don Bosco. Religioso coherente y entusiasta. Vivió intensamente su sacerdocio. Desde 1991, su cariño a Togo impregnó toda su vida.