Cándido Villagrá Casado
Sacerdote (1918-2009)
Nacimiento: Santiago del Val (Palencia), 17 de diciembre de 191
Profesión religiosa: Chieri-Villa Moglia (Italia), 14 de septiembre de 1936
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 15 de junio de 1946
Defunción: Logroño, 17 de mayo de 2009
Nació en Santiago del Val (Palencia) pero a los 8 años pasó a vivir, junto con su familia, a un pueblo cercano que le iba a abrir al mundo salesiano: Astudillo.
El 12 de octubre, festividad del Pilar, ingresó como aspirante. El espíritu de familia que reinaba en el aspirantado le cautivó y le llevó a ingresar en el noviciado, que hizo en Chieri-Villa Moglia (Italia) donde emitió la profesión religiosa. Fue enviado a Turín (Rebaudengo) a hacer los estudios de filosofía, pero se le reclamó para hacer su servicio militar en España, que coincidió con los años de la Guerra Civil. Estuvo en el cuartel de Infantería de Montaña de Pamplona (1937) y en San Sebastián (1939).
Terminado el servicio militar, volvió a Pamplona para el trienio práctico. Hizo sus estudios teológicos en Carabanchel Alto, donde fue ordenado sacerdote el día 15 de junio de 1946. En 1948 pidió ser enviado a misiones, pero no lo logró. Sus misiones estaban en Pamplona.
Un breve paréntesis de tres años como director de El Campello (1952-1955), y vuelta como catequista a Pamplona, donde permanecerá hasta el año 2004.
Entre las diversas actividades apostólicas que desarrolló hubo tres, tan relacionadas entre sí, que no se entendería su corazón sacerdotal y salesiano si faltara una de ellas: las vocaciones, el oratorio festivo y la propagación de la devoción a María Auxiliadora. Las tres se complementaron y dieron sentido a su vida salesiana.
Durante el año, don Cándido recorría los pueblos de Navarra y provincias vecinas reclutando muchachos para el cursillo vocacional que se organizaba en Pamplona durante el verano. Así ocurrió desde 1944 hasta 1984, 40 años en los que don Cándido, ayudado por jóvenes estudiantes de teología y filosofía, preparó a cientos de chicos que poblaron después los aspirantados y casas salesianas de formación. Fueron más de 200 los que se abrieron a la vocación salesiana gracias a don Cándido y entregaron su vida a la causa de Don Bosco en las inspectorías de Barcelona, Valencia y Bilbao, o en las misiones.
Asimiló bien la fuerza de atracción que tiene el oratorio festivo cuando se pone en él ilusión y trabajo. La casa de Pamplona, con don Cándido al frente, así lo mantenía. En su labor de coordinación se las ingeniaba para reunir cada domingo a cientos de chicos. Recuerda don Cándido que en los años sesenta ya se empezaron a admitir algunas niñas y que el número de socios llegó a pasar de 500.
En 1962 el director le pidió que se hiciera cargo de la Asociación de María Auxiliadora y la atención a la iglesia pública de María Auxiliadora. Así lo hizo, procurando la dignidad del culto y preparando con especial esmero el mes de mayo, la novena y la procesión de María Auxiliadora.
Mantenía una estrecha relación con sus familiares. «Era una persona que quería mucho a la familia… Le gustaba frecuentar el pueblo y lugares donde pasó su infancia… Se preocupaba de que siempre tuviéramos a María Auxiliadora presente», dice una de sus sobrinas.
Falleció en la residencia don Zatti de Logroño, donde había sido acogido en el año 2004 y donde falleció el día 17 de mayo de 2009, a los 90 años de edad.