Zósimo Berruete Beraza
Sacerdote (1934-2007)
Nacimiento: Mués (Navarra), 4 de abril de 1934
Profesión religiosa: L’Arboç del Penedès, 16 de agosto de 1952
Ordenación sacerdotal: Barcelona, 29 de abril de 1962
Defunción: Martí-Codolar, 6 de marzo de 2007
Nació en Mués (Navarra) el 4 de abril de 1934. Del cursillo vocacional de Pamplona, organizado por don Cándido Villagrá, pasó a Huesca-Heredia para el aspirantado, que continuó en Sant Vicenç dels Horts. Hizo el noviciado en L’Arboç del Penedès, que culminó con la profesión el 16 de agosto de 1952.
Terminado el noviciado, fue destinado al colegio-seminario Don Bosco de Newton (Estados Unidos) para los estudios de filosofía. Hizo el trienio práctico, como maestro y asistente, en el orfanato de Marrero (New Orleans). Los estudios de teología los inició en el estudiantado de Atos (California), y los completó en Barcelona-Martí-Codolar, donde fue ordenado sacerdote el 29 de abril de 1962.
Vuelto a Estados Unidos, fue destinado al Don Bosco Technical High School de Boston y colaboró en la catequesis y pastoral de los seminarios de Goshen New York, a quien el cardenal Cushing le había asignado este trabajo en la diócesis.
En 1979 fue nombrado vicario de la iglesia de María Auxiliadora y director de la comunidad parroquial de New York (1980-1989). Después de cursar estudios en el Institute of Salesian Spirituality de Berkeley (California), fue nombrado director de la comunidad de South Orange (New Jersey) para la formación de prenovicios y postnovicios.
Trabajó también en la parroquia de Nuestra señora del Rosario de Port Chester de New York, en la iglesia de María Auxiliadora de New York y en la parroquia de san Felipe en Belle Glade, Florida (EE. UU.).
Afectado por la enfermedad del Alzheimer, fue acogido en la Residencia de Nuestra Señora de la Merced de Martí-Codolar, donde falleció el 6 de marzo de 2007, a los 72 años.
Sus compañeros de curso en los años de formación que pasó en España recuerdan a Zósimo como un excelente compañero, una persona humilde y sencilla, con un sentido extraordinario de la prudencia, amabilidad y generosidad en el servicio a los demás. Ninguno se extrañó de que, al terminar el noviciado, fuera elegido para ir a misiones (Estados Unidos), pues era sin duda uno de los novicios más ejemplares y querido por todos.
Al volver al teologado de Martí-Codolar para completar sus estudios de teología, Zósimo seguía siendo el mismo buen compañero que habíamos conocido en el noviciado: cariñoso y cercano, ecuánime y responsable, firme en sus convicciones religiosas, que hacían presagiar lo que después demostró ser en el ejercicio de su sacerdocio: un apóstol celoso entregado en cuerpo y alma al servicio de los demás.