Rafael Espejo Gómez
Sacerdote (1930-2003)
Nacimiento: Montilla (Córdoba), 15 de junio de 1930
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1948
Ordenación sacerdotal: Córdoba, 23 de junio de 1957
Defunción: Ronda (Málaga), 3 de marzo de 2003
Nació en Montilla, en plena campiña cordobesa, el 15 de junio de 1930, de una familia con sólidos principios cristianos. Su hermano Juan fue sacerdote diocesano. En una localidad salesiana por los cuatro costados, entra en contacto con el ambiente colegial y el aspirantado de la obra salesiana.
De carácter bueno, sencillo y piadoso, se decide por la vida salesiana y pide marchar al noviciado de San José del Valle en 1947. Allí está como padre maestro don Florencio Sánchez. Emite sus votos el 16 de agosto de 1948. Los estudios de filosofía los cursa en el estudiantado de filosofía de Consolación de Utrera (1948-1950). El tirocinio práctico lo lleva al colegio de Triana en Sevilla (1950-1952) y a la misma Montilla (1952-1953).
Tras un año de teología en la localidad sevillana de Alcalá de Guadaíra (1953-1954), concluye en Posadas sus estudios teológicos (1954-1957). Recibe su ordenación el 23 de junio de 1957 en Córdoba.
Realiza un año de pastoral en Córdoba (1957-1958) y marcha al colegio de Santa Teresa de Ronda (1958-1960). Pasa a Antequera (1960-1961) y de nuevo a Santa Teresa en Ronda (1961-1963), dedicado a los niños pequeños.
En Las Palmas de Gran Canaria (1963-1966) actúa como coadjutor de la parroquia, atendiendo especialmente el popular barrio del Barranquillo, al que dedica tiempo y energías, sobre todo al oratorio.
Linares lo recibe en dos ocasiones como coadjutor de la parroquia, animador de la música y la liturgia (1966-1967; 1970-1974). En el intervalo (1967-1970), dirige las escuelas externas que hay junto al aspirantado de Pedro Abad. En Las Palmas de Gran Canaria trabaja como coadjutor y continúa su labor popular en el Barranquillo, colaborando al mismo tiempo en la pastoral del colegio y los inicios del movimiento Luz-Vida.
Las dos últimas décadas las pasará en Antequera (1981-1990) y en Ronda (1990-2003). En ambas casas, siguiendo la constante de su vida, realiza trabajos de carácter parroquial. En Antequera fue párroco de Cartaojal y de otros anejos antequeranos. En la sierra rondeña, en los pueblos serranos de Alpandeire, Faraján y Júzcar en el Alto Genil, se vuelca con la gente sencilla.
En la mañana del 3 de marzo de 2003 acudió al cercano santuario de la Virgen de la Paz. En la sacristía se sintió indispuesto. Camino del hospital, un infarto masivo le segó la vida. Tenía 72 años.
La eucaristía del funeral fue un buen termómetro de lo mucho que era querido por sus feligreses y por sus compañeros sacerdotes diocesanos.
Fue un buen religioso, sencillo, pobre, entregado y servicial, sin grandes pretensiones, pero de una buena madera cristiana.