Muiño Rodríguez, Julio do

Julio do Muiño Rodríguez

Sacerdote (1917-1998)

Nacimiento: Souto de Ganade (Orense), 5 de julio de 1917
Profesión religiosa: San José del Valle, 12 de septiembre de 1935
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 24 de junio de 1945
Defunción: Sevilla, 19 de junio de 1998

Julio ve la luz en Ganade, fracción del pueblo orensano de Ginzo de Limia. Es el menor de cinco hermanos y sus padres, buscando una mejor escuela, lo matriculan en un colegio de la cercana Mosteiro. En el niño destacan su bondad y falta de malicia, «por no pelearse con los demás niños, se dejaba quitar las cosas», virtudes que serán uno de sus distintivos, acrecentadas en los últimos años de su vida.

En 1929, su tío sacerdote salesiano, Antonio do Muiño, le aconseja ingresar en Montilla para iniciar el aspirantado, confesando que, aunque «nacido en la verde y misteriosa Galicia, se encarnó totalmente en la bella Andalucía, sin perder nunca sus raíces celtas. En esta entrañable tierra, Dios dejó en cada rincón vestigios de hermosura. Eso me marcó para siempre».

Su estancia en Montilla se vio interrumpida en 1931 con la proclamación de la Segunda República. Los padres retiran a sus hijos, los cursos disminuyen de número, se adelantan los exámenes y se envía a casa a los aspirantes. Seis meses de vacaciones. El 24 de septiembre recibe una carta en la que se le animaba a volver o quedarse. Julio vuelve a Montilla, donde concluye humanidades.

El curso 1934-1935 es su año de noviciado, que concluye el 12 de septiembre con la profesión hasta el servicio militar. El período último de su formación inicial, trienio, en Málaga (1937-1940) como maestro y asistente; y estudios de teología, simultaneados los dos primeros cursos con la docencia en Utrera y, al fin, de 1942 a 1945. En el teologado nacional de Carabanchel Alto, se desarrolló, según su propia opinión, «en un clima de crispación social, de guerras fratricidas y hecatombes mundiales». Era ordenado sacerdote el 24 de junio de 1945, casi acabada la Guerra Mundial.

Asume una larga serie de destinos con obediencia convencido de ser «voluntad de Dios»: Montilla, Utrera-Consolación, Campano, Alcalá de Guadaíra, Sevilla-Triana, León-Ferroviarios, Oviedo-Naranco, Puebla de la Calzada, Badajoz, Jerez, Granada-Postnoviciado, Sevilla-Jesús Obrero. Lo marcaron de modo especial Montilla y Sevilla-Jesús Obrero.

En Jerez de la Frontera vive la década de los ochenta su misión, al inicio como coodinador de pastoral y luego como encargado de la Familia Salesiana. Su acción se deja sentir no solo en el ámbito salesiano, sino también en el mundo hospitalario: el Hospital de San Juan de Dios, primero en Jerez y después en Sevilla, ocuparía parte de su tiempo de «Buen Samaritano». Derrama su cercanía y cariño en los enfermos y en la Orden Hospitalaria.

Y la década de los noventa, última de su vida, la vive en Sevilla, parroquia «Jesús Obrero», en la barriada conocida popularmente como «Las Tres Mil Viviendas». Ni la situación en que se halla la obra ni el lugar de misión son fáciles. Y durante dos años va a la cárcel Sevilla-2, una experiencia que lo ilusionó.

Aparece una terrible enfermedad, linfoma cutáneo leucemizado, que asume con entereza y fe.

Cuando le llega la ancianidad la quiso llevar con dignidad, puesto que la vejez es también un camino de realización. Así lo pide en su oración: «Señor, enséñame a envejecer como cristiano».

Hombre de hondura espiritual, que, al final de sus días, la transcribió en un cuaderno, que tituló Mi vida interior y mis devociones. Sus tres grandes devociones fueron el Sagrado Corazón, María Auxiliadora y Don Bosco.

Con frecuencia repetía: «Todas las cosas buenas me han pasado en la «fiesta del Corazón de Jesús». Y en esa fecha le ocurrió a don Julio lo mejor que le pudo ocurrir, pues se hizo realidad el abrazo definitivo con el Padre. Después de rezar con el que lo acompañaba en el Hospital de San Juan de Dios los Laudes de la fiesta y de comulgar, entró en un sopor susurrando: «A mis 81 años soy un hombre con futuro porque voy a la vida eterna». Y así falleció el 19 de junio de 1998, a los 81 años de edad.