Torres Sáez, Mariano

Mariano Torres Sáez

Sacerdote (1909-1989)

Nacimiento: Burgos, 19 de agosto de 1909
Profesión religiosa: Sarrià, 15 de agosto de 1927
Ordenación sacerdotal: Bogotá, 5 de diciembre de 1937
Defunción: Martí-Codolar, 11 de junio de 1989

Nació en Burgos el 19 de agosto de 1909, en el seno de una familia profundamente cristiana, en la cual recibió su primera formación y la semilla de la vocación religiosa y sacerdotal.

Huérfano a temprana edad, se hizo cargo de él su tío, el canónigo Sáez, que lo llevó a la escuela salesiana de Barcelona-Sarrià, de la que pasó a El Campello como aspirante salesiano. Para el noviciado volvió a Sarrià, donde hizo su profesión salesiana el 15 de agosto de 1927. Allí mismo cursó los estudios de filosofía y luego fue destinado a la casa de Valencia, donde comenzó su trienio práctico. Al término del segundo año, en 1931, marchó a Colombia.

A partir de ese año, toda su vida prácticamente la pasará en esa nación, viendo cumplido el deseo que había expresado a sus superiores de ser misionero. En Tunja terminó el trienio práctico e hizo la profesión perpetua. En Bogotá estudió teología y allí mismo fue ordenado presbítero el 5 de diciembre de 1937. Trabajó sacerdotalmente como profesor y, sobre todo, como confesor en las casas de Barranquilla, Medellín, Ibagué, Tunja, Zapatoca y Fusagasugá hasta 1959, en que fue destinado a la parroquia de San Roque en Barranquilla, donde fue vicario durante 15 años. Allí trabajó con gran ilusión y alegría, atendiendo a la escuela, visitando enfermos, acogiendo a los niños víctimas de la marginación. Muchas familias le siguieron recordando y manteniendo con él correspondencia amistosa.

En 1974 regresó a España y fue destinado a la casa de Villena como encargado de la iglesia de María Auxiliadora. Así, hasta que la enfermedad le impidió seguir en esta labor, que realizó con toda entrega y cariño, siempre sencillo, simpático y acogedor.

Era un hombre de una educación exquisita, delicado en el trato, que sabía estar y ver todas las situaciones y a todas las personas por su lado positivo. Vivía su vida religiosa con gran naturalidad, cumpliendo con regularidad los actos comunitarios y, aun enfermo, daba ejemplo de presencia y puntualidad. Don Mariano fue modelo de salesiano bueno, sencillo y amable.

Por su enfermedad tuvo que ser trasladado a Barcelona, donde fue atendido en la residencia Nuestra Señora de la Merced de Martí-Codolar. Allí murió el día 11 de junio de 1989, a los 79 años de edad.