Sánchez Romero, José María

José María Sánchez Romero

Sacerdote (1902-1971)

Nacimiento: Aspe (Alicante), 28 de diciembre de 1902
Profesión religiosa: Sarrià, 19 de julio de 1925
Ordenación sacerdotal: Madrid, 17 de junio de 1934
Defunción: Valencia, 29 de junio de 1971

Así evoca don Basilio Bustillo la figura de José María Sánchez, aspirante de El Campello en 1921: «Era ya todo un mozo, de 19 años, cuando llegó al aspirantado de El Campello. Llevaba en la cara la alegría de los habitantes de su comarca. Con su carácter franco, complaciente y agradable, se hizo el amo de los que estudiábamos latín aquel año 1921. Nos ganaba, además, en años. Y era un artista sin par: lo mismo hacía alpargatas estupendas, que remedaba con gracia a cualquiera o representaba en el teatro como un actor profesional. Empezaba entonces don José Sánchez a levantar el telón de su innegable afición por el teatro, afición que convirtió en apostolado, a lo largo de su vida…».

Nació el 28 de diciembre de 1902, en Aspe (Alicante), de María y José, sus cristianísimos padres. Entró en el seminario de Orihuela y, después de unos años como aspirante en El Campello, inició el noviciado en Sarrià, donde profesó el 19 de julio de 1925. Estudió durante dos años filosofía también en Sarrià. Completó el trienio práctico, dos años en Cuba y uno en Sarrià. Cursó teología en Carabanchel Alto, donde fue ordenado sacerdote el 17 de junio de 1934.

Estrenó su trabajo sacerdotal como catequista en Alcoy y Sarrià. Será después director de Pamplona, Sarrià, Zaragoza y Villena. Fue a continuación nombrado delegado inspectorial de cooperadores y antiguos alumnos, y encargado de las vocaciones.

En Pamplona logró el trascendental contrato con la Diputación Foral de Navarra que convirtió al colegio salesiano en Escuelas del Trabajo de Navarra. En los años cuarenta, siendo director de Pamplona, puso en marcha las campañas de promoción vocacional recorriendo los pueblos navarros, visitando familias, escuelas y parroquias, haciendo resonar en cientos de muchachos la llamada vocacional salesiana.

La casa de Sarrià era por aquel entonces centro de una gran tradición artística, tanto por sus prestigiosos talleres como por la creación teatral y musical fomentada por la Galería Salesiana y tantos beneméritos salesianos —autores y actores—, encabezados por la figura del gran don Felipe Alcántara. Sarrià necesitaba un gran salón de actos, a la medida de su alma teatral.

Y en esas llegó como director don José María Sánchez. Renacieron en él sus antiguas aficiones escénicas y levantó un teatro monumental, magníficamente dotado técnica y artísticamente: boca, escena, foso, luminotecnia, escenografía, tramoya, orquesta… Todo estaba a la altura de la gran casa salesiana de Sarrià y del corazón artista de don José María.

Posteriormente su dinamismo logró también sacar del impasse en que se encontraba la obra salesiana de Zaragoza y lanzarla hacia lo que sería, años más tarde, la gran escuela de formación profesional de nuestros días. Con ocasión de las fiestas de beatificación de Domingo Savio, se atrevió a llevar a Turín una rondalla infantil de jota (con sus músicos, joteros y parejas de baile). Actuaron en la Casa Madre, en los colegios de la ciudad y hasta en la televisión italiana.

Su último destino como director será Villena, cuyo colegio recibió también nuevo impulso. Fue a continuación nombrado delegado inspectorial de cooperadores, antiguos alumnos, promotor de vocaciones e inspector de las escuelas de enseñanza primaria de la inspectoría valenciana.

Enfermo del corazón, vivió en Valencia-San Antonio sus últimos tres años, recluido en su habitación. «Sufro con dolor, pero con amor», dejó escrito. Murió el 29 de junio de 1971, a la edad de 68 años este gran salesiano, definido como hombre inteligente, más bien genial, perspicaz, buen psicólogo, pero, sobre todo, bueno. Un perfecto caballero de Cristo y de María Auxiliadora.