José Fernando López Belmonte
Clérigo (1947-1967)
Nacimiento: Tarazona de La Mancha (Albacete), 17 de noviembre de 1947
Profesión religiosa: Godelleta, 16 de agosto de 1964
Defunción: Valencia, 20 de junio de 1967
José Fernando nació en Tarazona de La Mancha (Albacete) el 17 de noviembre de 1947. De muy pequeño mostraba ya inclinación a la vida sacerdotal. No es extraño, pues, que cuando tuvo el encuentro con un sacerdote salesiano que visitaba la escuela, corriera para decirles entusiasmado a sus padres:
—«Ha venido a vernos un sacerdote y me ha dicho que, si quiero, puedo ir con él para hacerme salesiano. ¿Me dejáis ir?
—Si el Señor lo quiere —contestó el padre— con muchísimo gusto te dejaremos ir tu madre y yo».
En efecto, le permitieron ir a Valencia para el cursillo de preparación. Después del mismo, pasó al aspirantado de Cabezo de Torres y posteriormente al de El Campello. Fue durante su estancia en el aspirantado de El Campello donde José Fernando empezó a escribir su Diario, que nos da pistas de su intimidad, y en el que refleja sentimientos de bondad, piedad y pureza.
Después marchó al noviciado de Godelleta donde emitió su profesión religiosa el 16 de agosto de 1964. Aquí mismo cursó los tres años de filosofía. Un compañero suyo nos declara: «Admiraba su bondad y sencillez, y sobre todo esa Gracia de Dios que se transparentaba en su rostro… Dios le puso a nuestro lado por un acto de pura bondad, para estimular nuestra correspondencia y como ejemplar de caridad fraterna».
José Fernando había ido adquiriendo conocimientos de música y nociones de catequesis, que le fueron como anillo al dedo en el trabajo de estilo marcadamente oratoriano que tuvo que llevar a cabo en la parroquia del pueblo de Godelleta, a la que fue destinado para los fines de semana.
Precisamente el día del Corpus de 1967 había ido a las diez de la mañana, como todos los días festivos, a la parroquia de Godelleta para tocar, dirigir el canto y la misa comunitaria de los chicos del oratorio, con otros dos compañeros suyos. A las once y media salió con un equipo de muchachos para jugar contra los de la vecina población de Chiva. Al volver en bicicleta junto con Joaquín, alumno del colegio salesiano de Valencia, en una cerrada curva se salieron de la carretera y chocaron contra un olivo, recibiendo ambos serias contusiones en la cabeza.
Fueron llevados rápidamente al Hospital Clínico de Valencia. El muchacho murió a la mañana siguiente. Y a los 26 días fallecía José Fernando, que estuvo acompañado de sus padres y los salesianos durante en todo este tiempo. El 20 de junio de 1967, el cordero salesiano, como le solía llamar su padre, que supo sufrir sin queja alguna, siempre agradecido y contento, se durmió plácidamente en el Señor a los 19 años. Sus restos fueron trasladados a su pueblo natal. Le acompañaron el padre inspector, junto con autoridades de Godelleta, sus profesores y compañeros.
En el reverso de su pequeño calendario, que llevaba siempre en el bolsillo, había escrito de su puño y letra:
«Déjame descansar, Madre, en tu seno, / misterioso hogar. Dormiré allí, pues vengo deshecho del duro bregar». (Cita casi literal de Unamuno).
José Fernando fue un compañero ejemplar con fama de santidad entre quienes le conocieron y que mereció que su director, don Tomás Baraut, publicara a raíz de su muerte una semblanza inspirada en los escritos de su pequeño diario bajo el título Diario íntimo de José Fernando.