Mariano Aísa Cano
Sacerdote (1902-1960)
Nacimiento: Huesca, 25 de marzo de 1902
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 21 de julio de 1919
Ordenación sacerdotal: El Campello, 18 de junio de 1928
Defunción: Valencia, 17 de julio de 1960
Nació el 25 de marzo de 1902, en Huesca. Siendo alumno del colegio salesiano San Bernardo de la ciudad, marchó con 12 años al aspirantado de El Campello. Hizo el noviciado en Carabanchel Alto, donde vistió la sotana de manos del padre José Binelli y lo culminó con la profesión religiosa el 21 de julio de 1919. Allí mismo cursó los estudios de filosofía, realizó el trienio práctico en Sarrià y Valencia y los estudios teológicos en El Campello, donde fue ordenado sacerdote el 18 de junio de 1928.
Empezó su labor sacerdotal en Ciutadella, donde le sorprendió la Guerra Civil española. El 25 de agosto fue encerrado en las bodegas del vapor Atlante en Mahón. El 23 de noviembre ingresó en la cárcel de esa ciudad, de donde pudo salir libre el 1 de enero de 1937 y encontrar refugio en las casas de los señores Mercadal, Cristóbal Marqués y Janet, junto con don Sebastián Monclús, hasta ser incorporado al ejército rojo y destinado a obras de fortificación y defensa.
Terminada la guerra, fue destinado tres años al colegio de Barcelona-Horta y posteriormente al de Burriana, lugar que se convirtió desde entonces y durante sus 17 últimos años en el centro de su vida salesiana y sacerdotal.
Confesaba a la comunidad, a los alumnos del colegio y a otras comunidades de la ciudad. Daba clase de ciencias y matemáticas. Enseñaba a pulsar guitarras y bandurrias hasta llegar a organizar una rondalla. Fundó el centro Santo Domingo Savio y la Adoración Nocturna.
Don Mariano Aísa llegaba a todo y siempre puntual, sonriente y sereno, sin hacer ruido, sin preferencias personales ni materiales. Se ganó el afecto de todos los que le trataron, porque tenía un carácter bondadoso, sereno y sonriente. Pasaba muchas horas en el confesionario, ejerciendo un auténtico apostolado sacerdotal.
A principios del año 1960, comenzó a sentir algún malestar en su salud. Pareció oportuno entonces someterle a un chequeo minucioso, tras el cual los médicos aconsejaron una intervención quirúrgica. A tal fin fue trasladado a Valencia, donde le atendieron eminentes doctores, y la intervención, aunque bastante difícil, resultó muy satisfactoria.
Pero le sobrevino una complicación que lo llevó en pocos días al final. La ciencia y la caridad hicieron todo lo posible por salvarle la vida, pero todos los esfuerzos resultaron inútiles. Falleció la noche del 17 de julio de 1960, a los 58 años de edad.
Trasladado su cadáver a su querido colegio de Burriana, recibió el cariño de sus hermanos salesianos, de la comunidad educativa y de numerosos antiguos alumnos y personas, ganados todos ellos por su labor sacerdotal sencilla y modesta, pero sacrificada y ejemplar. Sus restos descansan en el camposanto de Burriana.