José Armendáriz Ollacarizqueta
Coadjutor (1875-1952)
Nacimiento: Góngora (Navarra), 3 de noviembre de 1875
Profesión religiosa: Sarrià, 25 de septiembre de 1904
Defunción: Sarrià, 26 de septiembre de 1952
Nació el 3 de noviembre de 1875, en Góngora (Navarra). Era zapatero de oficio. El 12 de enero de 1901 dejó su pueblo y marchó a Sarrià, porque quería ser salesiano. Dos años más tarde, comenzó allí mismo el noviciado, que culminó con la profesión religiosa como coadjutor el 25 de noviembre de 1904.
Trabajó en Gerona, Valencia, Mataró, Santander, Sarrià, Horta, Arbós y Ciutadella. Fue a hacer ejercicios espirituales a Sarrià y allí murió, el 26 de septiembre de 1952. Tenía 76 años.
Recorrió muchos colegios, dispuesto a hacer de todo; en unos trabajó de ropero, en otros de portero, de zapatero… En todas partes fue muy apreciado por su ejemplaridad religiosa, su piedad, su caridad y la perenne jovialidad que siempre le acompañaba.
Había entrado en la Congregación ya un tanto mayor, y aunque de constitución fuerte, como consecuencia de una seria intervención quirúrgica perdió el apetito y cambió su clásico buen humor. Por el contrario, aumentaron su espíritu de piedad y su abandono en la voluntad de Dios.
Estando destinado en la comunidad de Ciutadella y respondiendo a sus deseos de hacer los ejercicios espirituales, los superiores le permitieron surcar el mar e ir a Sarrià. Allí asistió a los ejercicios con todo su fervor, persuadido de que serían los últimos de su vida; y no se equivocó.
Apenas terminados, se sometió a una consulta médica y los doctores diagnosticaron que tenía un tumor maligno en el hígado, ya muy avanzado; pero su estado y la edad desaconsejaban una operación. No volvió a Ciutadella y se quedó en la comunidad de Sarrià, que le supo cuidar con todo cariño.
Un mes antes de morir, pidió y recibió los últimos sacramentos y con toda serenidad, murió el 26 de septiembre de 1952, a los 76 años de edad y 48 de profesión.
Fue el siervo bueno y fiel que terminaba su jornada después de haber cumplido su faena con obediencia alegre, puntualidad matemática, sentida piedad y con gran amor a Don Bosco, a María Auxiliadora y a la Congregación.