Carnicero Subero, Santiago

Santiago Carnicero Subero

Clérigo (1933-1951)

Nacimiento: Andosilla (Navarra), 5 de septiembre de 1933
Profesión religiosa: Martí-Codolar, 16 de agosto de 1950
Defunción: Gerona, 26 de marzo de 1951

Nació en el pueblo navarro de Andosilla en el seno de una cristiana familia que entregó dos hijos a la Congregación, Javier y Santiago.

Contaba su madre que Santiago, cuando tenía solo 3 años, salió de su casa corriendo para atravesar la carretera en el mismo momento en que pasaba un camión cargado de grano. El camión no pudo detenerse y pasó sobre la criatura. Las ruedas posteriores rodaron sobre su cuerpecito tendido en tierra. La madre, aterrorizada, contempló la escena desde el balcón y gritó: «¡Virgen Santa, salvádmelo!». Y cuál no fue su sorpresa y la de cuantos acudieron a auxiliar al pequeño cuando lo levantaron sano y salvo, a pesar de que llevaba sobre su vientre las señales de las ruedas. El pequeño decía en su media lengua infantil, que había a su lado una señora, vestida de azul, que le acariciaba.

Siguiendo las huellas de su hermano Javier, marchó al cursillo vocacional de Pamplona, desde el cual pasó al aspirantado de Huesca y Sant Vicenç dels Horts. En el mismo Sant Vicenç comenzó el noviciado, que completó, como todos sus compañeros, en la recién inaugurada casa de Martí-Codolar, donde profesó el 16 de agosto de 1950.

En Gerona comenzó los estudios de filosofía, que no pudo acabar, pues, estando en su primer año y con ocasión del tradicional paseo de Pascua, una intoxicación alimentaria afectó a gran parte de los estudiantes y a algunos profesores. La situación fue tan sumamente grave, que don Basilio Bustillo, ecónomo inspectorial, acudió a Gerona para hacerse cargo del caso. El dormitorio del seminario se convirtió en un improvisado hospital en el que los afectados fueron atendidos por un equipo de médicos y por unas religiosas. Santiago, a la vista de su estado extremadamente grave, fue apartado en seguida de sus compañeros y rodeado de especiales atenciones, que no pudieron evitar su muerte, acaecida el día 26 de marzo de 1951, a la edad de 17 años y siete meses de profesión. Estaban presentes sus padres, que acudieron a su lado al saber la gravedad de su situación. El entierro se celebró en privado, sin que sus compañeros se enteraran. Cuando los padres de Santiago volvieron a ver a los enfermos, entre los que se encontraba su otro hijo, Javier, estos se interesaron por Santiago. La madre les respondió: «Santiago está ya mejor que vosotros».

Don Isidro Segarra, su director, decía que se esforzaba siempre para adquirir el espíritu de unión con Dios. Brillaba en sus ojos la sencillez de su alma inocente; modelo de confianza, de fe y de amor a la Virgen Auxiliadora.