Andrés Gómez Sáez
Sacerdote (1894-1937)
Nacimiento: Bicorp (Valencia), 7 de mayo de 1894
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 28 de julio de 1914
Ordenación sacerdotal: Orense, 9 de septiembre de 1925
Defunción: Santander, 1 de enero de 1937
Beatificación: Roma, por el papa Benedicto XVI el 28 de octubre de 2007
Nació en Bicorp, Valencia, el 7 de mayo de 1894. Se tienen pocos datos sobre sus primeros años. Se sabe que hizo el aspirantado en Barcelona-Sarrià y que de allí pasó al noviciado de Carabanchel Alto, donde profesó el 28 de julio de 1914.
Fue ordenado presbítero en Orense en 1925. Parece ser que se incardinó en la diócesis de Orense y por eso no figura en el catálogo de la Sociedad durante el sexenio 1925-1931, salvo en el curso 1927-1928, en que, aparece como sacerdote en la comunidad de Barakaldo, pero no es seguro que estuviera allí ese año.
En 1931 volvió a integrarse en la Congregación y fue destinado al colegio de María Auxiliadora de Santander. En el curso 1933-1934 estuvo en La Coruña y después volvió a Santander, donde le sorprendió la Guerra Civil. Autorizada por el director la disolución de la comunidad del colegio, don Andrés se hospedó en una fonda de la calle Atarazanas, por los alrededores de la catedral. Durante los primeros meses de la guerra subía frecuentemente por el colegio. Cambiaba impresiones con los salesianos que se habían quedado allí, atendiendo a una colonia infantil, y comentaba los sucesos acaecidos en la ciudad. Cuando evacuaron la colonia y los salesianos se dispersaron por la ciudad, todavía mantuvo contacto con algunos; los visitaba en su domicilio y él, a su vez, recibía visita de ellos. Parece ser que su residencia, por estar cerca de la catedral, le daba oportunidad de ejercer su ministerio, al menos ocasionalmente.
El día 31 de diciembre de 1936 se acercó a la pensión donde se hospedaba el salesiano don Pedro Rodríguez. La visita tenía por objeto ofrecerle algunas clases de francés para una familia conocida. Don Pedro aceptó y quedaron en verse al día siguiente, para acudir los dos juntos al domicilio de esa familia. Don Andrés no acudió a la cita y ya no lo volvió a ver más. Lo único que se sabe es que el día primero del año 1937, después de comer, don Andrés salió a pasear por el muelle. Cuando se encontraba observando las lanchas que hacían la travesía de Pedreña, fue reconocido por un alumno suyo, que había sido expulsado del colegio, y lo delató ante los milicianos, que allí mismo lo detuvieron. No se han podido averiguar más detalles sobre su desaparición. Lo más probable es que aquella misma noche del día 1 de enero de 1937 lo llevaran al faro y lo precipitaran por el acantilado. Era el género de martirio mayormente usado en Santander. Algunas de las muchas víctimas, antes de ser despeñadas eran maltratadas y asesinadas, otras eran precipitadas vivas, con las manos atadas. No se sabe cuál de las dos crueles posibilidades le tocó a don Andrés.