Acuña Acuña, Ricardo

Ricardo Acuña Acuña

Sacerdote (1888-1956)

Nacimiento: Porcuna (Jaén), 10 de mayo de 1888
Profesión religiosa: Sevilla, 7 de diciembre de 1907
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 17 de junio de 1916
Defunción: Sevilla, 22 de junio de 1956

Ricardo nace en el pueblo jienense de Porcuna seis años antes que su hermano Salvador, también salesiano, de piadosísimos padres que pronto tuvo la desgracia de perder. En marzo de 1902 los familiares lo enviaron como alumno interno al colegio salesiano de Córdoba, donde hizo los estudios elementales. Y en este ambiente, al igual que el hermano, sintió la llamada del Señor.

Primero en la casa de Málaga y después en la de Écija, realizó el aspirantado. En la casa Sevilla-Trinidad hizo el noviciado, coronado con la profesión temporal (7 de diciembre de 1907); siguieron el estudio de filosofía y el trienio de prácticas (1907-1913). Trasladado a Utrera, casa en la que permanece durante los 14 años siguientes, estudia teología (1913-1916) y, ordenado sacerdote en Sevilla el 17 de junio de 1916, continúa siempre en calidad de maestro y asistente en las escuelas populares externas del colegio utrerano, hasta que en 1920 es nombrado encargado de dichas escuelas y del oratorio festivo, cargo que desempeñó durante ocho años.

Su carácter abierto, la alegría de su rostro y la extraordinaria sensibilidad ante las necesidades del prójimo, le ganaron el aprecio de todos, de tal modo que decir «salesianos» en Utrera era decir don Ricardo. Allí crea el batallón infantil que llamó poderosamente la atención y cuya presencia era imprescindible en fiestas religiosas, patrióticas y recreativas, y que llegó a las poblaciones limítrofes.

El curso 1928-1929 lo pasa en Morón de la Frontera como administrador del incipiente colegio; de ahí es trasladado a Alcalá de Guadaíra (1929-1931); a continuación, desde 1931 a 1936, como director de la casa de Fuentes de Andalucía (Sevilla), propagador tan extraordinario de la devoción a María Auxiliadora que aún hoy día, sin presencia salesiana, mantiene pujante la localidad. Y pasó, una vez más, cuatro años al frente de las escuelas externas de la Sevilla-Trinidad (1936-1940).

En 1940 inicia su período canario de ocho años, con el cargo de prefecto-administrador, primero en Las Palmas de Gran Canaria y luego (1944-1948) en Santa Cruz de Tenerife (1944-1948), aquí, además, encargado de la construcción del colegio en la misma capital, atendía a la fundación de una nueva casa en La Orotava. Fueron años muy laboriosos durante los cuales don Ricardo se prodigó también como confesor en el colegio de las Hijas de María Auxiliadora.

Tras el sexenio 1948-1954 de su directorado en Morón de la Frontera, recibe su destino definitivo, como confesor y delegado local de los cooperadores salesianos en la casa inspectorial de Sevilla.

Fue un salesiano obediente en las pequeñas cosas, lleno de celo, puntual en el ministerio de la confesión y en su «cuenta de conciencia». Dedicaba horas a la propaganda, enviando el Boletín Salesiano y cuanto ayudaba a divulgar el espíritu salesiano.

La muerte de su hermano Salvador, acaecida en marzo de 1956, aceleró el declive de Ricardo, que fallecía el 22 de junio, a los 68 años.