Araiz Churio, Bautista

Bautista Clemente Araiz Churio

Sacerdote (1970-2020)

Nacimiento: Pamplona, 23 de noviembre de 1937
Profesión religiosa: L’ Arboç, 16 de agosto de 1954
Ordenación sacerdotal: Pamplona, 5 de julio de 1970
Defunción: Barakaldo (Bizkaia), 5 de noviembre de 2020

En Pamplona, capital de la provincia de Navarra, situada en una de las principales paradas del camino de Santiago, conocida popularmente por los encierros de toros en las fiestas de San Fermín y donde Ignacio de Loyola herido defendiendo la ciudad encontró el camino de la conversión, nació Bautista Clemente el día 23 de noviembre de 1937, en el seno de una familia numerosa, cristiana y salesiana pues no en vano contó con dos hermanos y dos primos salesianos y una hermana Hija de María Auxiliadora.

Realizados los estudios de humanidades en el aspirantado de Gerona, ingresó en el noviciado de la casa de Arbós, (Tarragona), y al finalizar el mismo emitió la primera profesión el día 16 de agosto de 1954. De aquí pasó a San Vicenç dels Horts para hacer los estudios de filosofía, tarea que llevó a cabo durante los años 1954 a 1957.

Finalizada la filosofía inició el bienio práctico salesiano en el colegio de Monzón, (Huesca), durante un año y, al año siguiente, en el colegio de Gerona.

El año 1959 fue a Martí Codolar para hacer los estudios de teología. Al finalizar este curso hizo la profesión perpetua en la casa de Mataró el día 30 de julio de 1960. Continuó con los estudios de teología, pero no pudo ordenarse por tener que someterse a diversas intervenciones quirúrgicas en una de sus piernas, en Pamplona, donde permaneció hasta el año 1969 en que fue a Sanlúcar la Mayor para prepararse a las órdenes de diaconado y presbiterado, teniendo lugar esta última en su querida ciudad natal de Pamplona el día 5 de julio 1970.

Ordenado sacerdote, fue destinado al colegio Santo Domingo Savio, de Logroño, como catequista para animar la pastoral, cargo que ejerció durante ocho años.

En 1978 fue a estudiar a la Universidad Pontificia Salesiana de Roma donde obtuvo el grado de licenciatura en Teología espiritual. Acabados los estudios en Roma fue enviado a la Casa Don Bosco, calle Alcalá 164, de Madrid, donde, desde 1980 a 2001, desempeñó el cargo de secretario del Centro Nacional de Pastoral Juvenil. Cargo que alternó con residencia en Carabanchel Alto, 1988 a 1998 y de nuevo en la Casa Don Bosco de 1989 a 2001.

El año 2001 dejó Madrid y fue enviado al colegio de Barakaldo, como secretario del Centro hasta casi el final de sus días, acaecido al término del día 4 de noviembre de 2020 que falleció, víctima de neumonía y Covid’19, a punto de cumplir 83 años, 66 de vida salesiana y 50 años de sacerdote.

Cuando se piensa en Bautista surge espontáneamente el cariño y la devoción que tenía a María Auxiliadora pues, no en vano, desde el año 1964 hasta nuestros días fue el autor-redactor del texto de la colección 31 estampas para el mes de mayo, publicadas por la “Librería Salesiana”, de Pamplona. Desde el año 1964 hasta el 2002 escribió un artículo mensual mariano para la “Hoja de la Asociación de María Auxiliadora”, de Pamplona, y desde el año 1991 también escribió un artículo mensual mariano para la revista “Don Bosco en España”, órgano oficial de los Antiguos Alumnos y Alumnas Salesianos. Nos ha dejado escritos un par de libros de espiritualidad mariana: “Lecturas sobre la Virgen” (Madrid, 1996) y “60 lecturas sobre la Virgen” (Madrid, 2002). Desde 1974 fue miembro de la Academia Mariana Salesiana de Roma.

Bautista, a quien le gustaba animar las sobremesas, fue también autor de un par de libros de carácter ameno y divertido, como “Urbión. Sobremesas y Veladas” (Barcelona, 1979) y “Teatro, Sobremesas y Juegos” (Madrid, 2000).

Se consideraba experto en temas como: “La Santa Sábana de Turín”, “El Sudario de Oviedo (España)”, “La Virgen de Guadalupe de Méjico”, y “La tumba de San Pedro en Roma” y era socio efectivo del “Centro Español de Sindonología”.

Bautista fue una persona metódica y ordenada, muy atenta, cercana, alegre, comunicadora y con un sano sentido del humor y, en consecuencia, muy estimado por la gente; su presencia será echada en falta durante mucho tiempo.

Poseía una gran sensibilidad musical que empleó para recrear, enseñar y animar tanto las misas como las sobremesas. Era presencia habitual animando las celebraciones dominicales y festivas de la iglesia de María Auxiliadora de Barakaldo.

Según el testimonio de algunos hermanos salesianos, Bautista fue un buen hermano, un buen salesiano y un buen sacerdote; un hombre de oración, un amante de la música y un gran devoto de María Auxiliadora.