Axpe Badiola, Jesús

Jesús Axpe Badiola

Sacerdote (1936-2014)

Nacimiento: Bilbao, 7 de enero de 1936
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1954
Ordenación sacerdotal: Salamanca, 1 de marzo de 1964
Defunción: Logroño, 21 de septiembre de 2014

Jesús ingresó en el aspirantado de Astudillo en el año 1948 y continuó los tres cursos siguientes en Arévalo. Finalizada esta primera etapa de estudios, fue admitido al noviciado que hizo en Mohernando y que finalizó con la primera profesión religiosa el 16 de agosto de 1954.

Terminado el noviciado pasó a Guadalajara, donde hizo los tres cursos de filosofía. Fue destinado después al colegio de Madrid-La Paloma para hacer el trienio práctico. A continuación comenzó los estudios de teología en el estudiantado de Carabanchel Alto, que terminó en el nuevo teologado de Salamanca, donde fue ordenado sacerdote el día 1 de marzo de 1964.

Ya sacerdote, fue destinado como maestro y asistente al aspirantado de Zuazo de Cuartango, donde estuvo durante tres años. De aquí pasó a Pamplona con el cargo de consejero de EGB. En 1972 fue destinado al colegio de la Ciudad Laboral Don Bosco de Errenteria (Guipúzcoa), donde desempeñó de nuevo el cargo de consejero de EGB hasta 1977, año en que los salesianos dejaron el centro, oportunidad que Jesús aprovechó para hacer el curso de formación permanente en Urnieta-Pake Leku (Guipúzcoa).

Al finalizar el curso, lo encontramos en el colegio de María Auxiliadora de Deusto-Bilbao como administrador hasta el año 1988. Al concluir los tres meses de formación permanente en El Campello, fue enviado al colegio de Intxaurrondo-San Sebastián (Guipúzcoa), primero como profesor y después como ecónomo del colegio y de la comunidad, cargo este último que desempeñará en Urnieta durante los años 2005-2007. A partir de este año sigue como ayudante y asesor tanto en Urnieta como en Intxaurrondo hasta que en 2014 él mismo pide ser enviado a la residencia Don Zatti, en Logroño, dada su delicada salud. Aquí falleció el día 21 de septiembre de 2014, a los 78 años de edad.

Sorprendía su agudeza y su habilidad para tener muchos amigos. Tenía siempre una actitud alegre y procuraba mantener la serenidad con una sana cordura. Poseía una gran capacidad de trabajo y siempre estaba disponible para echar una mano allí donde hiciera falta. Fue muy estimado y recordado por los salesianos, alumnos y gente con la que trataba.