Antonio Calero de los Ríos
Sacerdote (1927-2020)
Nacimiento: Sevilla, 23 de junio de 1927
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1944
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 28 de junio de 1953
Defunción: Sevilla, 18 de febrero de 2020
Don Antonio nació en Sevilla, el 23 de junio de 1927. Hizo el Noviciado en San José del Valle (Cádiz), donde profesó el 16 de agosto de 1944. Allí mismo estudió el primer año de filosofía (1944-45). El segundo lo hizo en Utrera Consolación (1945-46). Después del tirocinio, también en San José del Valle, con el cargo de asistente de novicios (1946-49), estudió la teología en Madrid-Carabanchel (1949-53), donde hizo la profesión perpetua en 1952 y fue ordenado presbítero el 28 de junio de 1953. Después fue enviado a Turín-Rebaudengo para completar los estudios de filosofía (1953-54) y a Turín-Crocetta para los estudios de licenciatura y doctorado en teología (1954-55 y 1963-64).
En el desarrollo de su labor pastoral estuvo, ya como profesor de teología, en Posadas (1955-63) de donde, en 2004, sería nombrado Hijo Adoptivo; en Sevilla-Colegio Mayor (1964-65 como director; 1985-87 y 1989-2001); Sanlúcar la Mayor (1965-68) como director; Santiago de Chile-La Cisterna como profesor en la Universidad Católica de Santiago (1968-72); Inspector de la Inspectoría de Córdoba (1972-78); Sevilla-Centro de Estudios Catequéticos (1978-81); Sevilla-Teologado-Comunidad San Isidoro (1981-85 como director; 1987-89 y 2001-11). De 1991 a 2003 fue Rector del Centro de Estudios Teológicos de Sevilla. El 15 de febrero de 2004 recibió la medalla “Pro Ecclesia et Pontifice”. Siguió trabajando en Sevilla-Trinidad (2011-14), y nuevamente en el Colegio Mayor San Juan Bosco de Sevilla (2014-2020). Desde hace apenas un mes, muy enfermo, pasó a la Residencia Don Pedro Ricaldone, donde falleció.
Don Antonio Calero era muy conocido y estimado no solo en su inspectoría de María Auxiliadora, sino en toda España y muchas otras naciones, especialmente Chile. Había escrito numerosos libros, especialmente sobre la Virgen, como el tratado mariológico “María en el misterio de Cristo y de la Iglesia”. Había predicado numerosas tandas de ejercicios, impartido centenares de charlas formativas, participado como ponente en diversos Congresos Nacionales e Internacionales. Asimismo, ha colaborado con más de un centenar de artículos en diversas revistas especializadas sobre temas teológicos, pastorales y educativos. Pruebas todas ellas de su dedicación total y entusiasta al servicio de la Iglesia, y de la Congregación salesiana y del celo y la ejemplaridad ministerial con que ejerció siempre su vocación salesiana y sacerdotal.
Que el Señor Resucitado reciba a nuestro hermano Antonio en su Reino, entre todos aquellos que han entregado su vida a la misión salesiana, y que María Auxiliadora, a la que tanto amó, lo acoja con el cariño de Buena Madre del cielo.