José María Serrano Cosgayón
Sacerdote (1933-2020)
Nacimiento: Santo Domingo de la Calzada (La Rioja), 27 de abril de 1933
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1955
Ordenación sacerdotal: Bogotá (Colombia), 24 de octubre de 1964
Defunción: Jarabacoa (República Dominicana), 20 de febrero de 2020
José María Serrano nació en el renombrado pueblo de Santo Domingo de la Calzada en La Rioja, en el seno de una familia de gran tradición religiosa y política: un abuelo suyo había sido ministro de Gracia y Justicia y de Hacienda y otros familiares ocuparon relevantes puestos en el ejército; uno murió mártir de la fe en 1936. Dentro de su familia aprendió y vivió la profunda fe, la sincera piedad y el gran espíritu de precisión y responsabilidad que le caracterizará durante toda su vida.
Realizó sus primeros estudios en el Colegio que las Hermanas Franciscanas tienen en su pueblo e hizo los siete cursos del antiguo bachillerato en los institutos de Calahorra (La Rioja) (1943-1947) y de Orense (1947-1950). En Orense se dirigió con un sacerdote que fue quien por primera vez le habló de los salesianos.
En 1952 ganó las oposiciones para el Banco de Bilbao, en el que ingresó en 1953. En 1956 pidió la baja para poder entrar en los salesianos y el Banco le concedió una licencia ilimitada mientras estuviera con los salesianos.
El primer contacto con la Congregación lo tuvo en el colegio del Paseo de Extremadura de Madrid y de allí pasó a hacer un año de aspirantado en el colegio de Madrid-Atocha, marchando seguidamente al noviciado de Mohernando, donde profesó el 16 de agosto de 1956. Cursó regularmente los estudios de filosofía en Guadalajara (España) y marchó a hacer el tirocinio práctico a Cuba, incorporándose así a la inspectoría de las Antillas. La teología la estudio en Colombia y fue ordenado sacerdote en Bogotá el 24 de octubre de 1964.
Regresó a la inspectoría de las Antillas y comenzó una intensa actividad ministerial alternando entre la República Dominicana y Puerto Rico, siempre en cargos de gran responsabilidad: vicario del obispo y secretario de la conferencia episcopal y director de los colegios de Cantera y Santurce en Puerto Rico. En la República Dominicana se distinguió sobre todo como secretario inspectorial y confesor.
En 1998 fue destinado a la casa general de la Pisana, en Roma, para ocuparse del archivo corriente, cargo que ocupó con gran sacrificio y responsabilidad hasta 2013 en que ya bastante deteriorado de salud se reincorporó definitivamente a la inspectoría de las Antillas. Durante tres fue ayudante del secretario inspectorial y confesor de varias comunidades. En 2016 fue ingresado en la casa de enfermos de Jarabacoa, donde falleció el 20 de febrero de 2020.
El P. Serrano fue un trabajador incansable, riguroso y preciso; una persona sacrificada, siempre dispuesta a la obediencia tanto para los cargos de alta responsabilidad como para los encargos más ordinarios. A causa de una enfermedad le tuvieron que amputar una pierna, pero tuvo la valentía y la paciencia de acostumbrarse a tener una pierna artificial de tal manera que en la vida ordinaria caminaba y se comportaba con toda naturalidad, solo en ciertos momentos, las molestias le obligaban a quitarse la pierna con gran extrañeza de quienes no habían notado esta deficiencia. Nunca perdió la sonrisa ni se quejó, aunque, algunas veces su estado de inferioridad física lo llevaba a reaccionar bruscamente ante ciertas incoherencias que percibía en la vida de comunidad. Hombre de profunda fe y de sentida piedad era muy apreciado como confesor y director espiritual. Riguroso y exacto consigo mismo y con su trabajo, no soportaba con facilidad la falta de rigor y la superficialidad que veía en algunos ambientes, pero en el trato era siempre ecuánime y se mostraba complaciente con todos. En su caso no es tópico decir que ha sido un gran amante y servidor fiel de la Congregación a la que dedicó los mejores años de su vida. Descanse en paz.